La niña perdida (Elena Ferrante)

… Desde octubre de 1976 hasta 1979, cuando regresé a Nápoles para vivir, evité reanudar relaciones estables con Lila. No fue fácil. Casi de inmediato, ella intentó volver a entrar en mi vida por la fuerza y yo la ignoré, la toleré y la soporté. Aunque se comportara como si no desease otra cosa que estar a mi lado en un momento difícil, yo no lograba olvidar el desprecio con el que me había tratado…

* Traducción: Celia Felipetto
* Editorial: Lumen
* Serie: Dos amigas, n.º 4

Publicado en: Elena Ferrante, Italia, Lumen. Opina

Las deudas del cuerpo (Elena Ferrante)

… Vi a Lila por última vez hace cinco años, en el invierno de 2005. Paseábamos muy de mañana por la avenida y, como nos ocurría desde hacía mucho tiempo, no conseguíamos sentirnos cómodas. Recuerdo que solo hablaba yo, ella canturreaba, saludaba a la gente que ni siquiera le contestaba, las raras veces en que me interrumpía se limitaba a pronunciar frases exclamativas, sin nexo evidente con lo que yo decía. A lo largo de los años habían pasado demasiadas cosas feas, algunas horribles, y para recuperar la confianza tendríamos que habernos confesado pensamientos secretos, pero yo no tenía fuerzas para encontrar las palabras, y a ella, que tal vez sí las tenía, no le apetecía, no le veía la utilidad…

* Traducción: Celia Felipetto
* Editorial: Lumen
* Serie: Dos amigas, n.º 3

Publicado en: Elena Ferrante, Italia, Lumen. Opina

Un mal nombre (Elena Ferrante)

… En la primavera de 1966 en un estado de gran agitación, Lila me confió una caja metálica con ocho cuadernos. Dijo que ya no podía tenerlos en su casa por temor a que su marido los leyera. Me llevé la caja sin más comentarios que alguna referencia irónica al exceso de bramante con que la había atado. Por aquella época nuestras referencias eran pésimas, aunque al parecer yo era la única en considerarlas de ese modo. Las raras veces que nos veíamos, ella no mostraba incomodidad alguna; era afectuosa, jamás se le escapaba una palabra hostil.
Cuando me pidió que le jurara que no abriría la caja bajo ningún concepto, se lo juré. Pero en cuanto me subí al tren, desaté el bramante, saqué los cuadernos y me puse a leer…

* Traducción: Celia Felipetto
* Editorial: Lumen
* Serie: Dos amigas, n.º 2

Publicado en: Elena Ferrante, Italia, Lumen. Opina

La amiga estupenda (Elena Ferrante)

… Rino me llamó esta mañana, pensé que iba a pedirme más dinero y me preparé para decirle que no. El motivo de su llamada era otro: su madre había desaparecido…

* Traducción: Celia Felipetto
* Editorial: Lumen
* Serie: Dos amigas, n.º 1

Publicado en: Elena Ferrante, Italia, Lumen. Opina

Interpreter of Maladies (Jhumpa Lahiri)

(A Temporary Matter)

The notice informed them that it was a temporary matter: for five days their electricity would be cut off for one hour, beginning at eight P.M…

* Editorial: Mariner Books

Las pequeñas virtudes (Natalia Ginzburg)

(INVIERNO EN LOS ABRUZOS)

Deus nobis baec otia fecit.

En los Abruzos sólo hay dos estaciones: el verano y el invierno. La primavera es nevosa y ventosa como el invierno y el otoño es caliente y límpido como el verano. El verano empieza en junio y termina en noviembre. Terminan los largos días soleados en las colinas bajas y abrasadas, el polvo amarillo de la calle y la disentería de los niños, y comienza el invierno. La gente entonces deja de vivir en las calles, desaparecen de las escalinatas de la iglesia los muchachos descalzos…

* Traducción: Celia Felipetto
* Editorial: Acantilado

Del cielo a casa (Hebe Uhart)

(NAVIDAD EN EL PARQUE)

Eran las nueve de la noche y en el parque había un movimiento raro de gente. Uno andaba corriendo pero no como quien se prepara conscientemente para hacer footing; iba vestido a la que te criaste como quien remata una tarde de idas y vueltas y, por fin, después de la última vueltecita, se va a cambiar y bañar…

* Editorial: Adriana Hidalgo Editora

A la caza del amor (Nancy Mitford)

… Existe una fotografía de la tía Sadie y sus seis hijos sentados alrededor de una mesa del té en Alcoleigh. La mesa está colocada, como estaba entonces, como sigue estando y como siempre estará, delante de un enorme hogar de leña. Encima de la repisa y claramente visible en la fotografía cuelga una pala de zapador con la que, en 1915, tío Mathew había matado a golpes a ocho alemanes, uno tras otro, mientras salían de un refugio subterráneo; aparece todavía cubierta de sangre y cabellos, y de niños siempre nos había fascinado…

* Traducción: Ana Alcaina
* Editorial: Libros del Asteroide

La bicicleta de Sumji (Amos Oz)

(ACERCA DE ALGUNOS CAMBIOS)

En el que pueden encontrarse diversos recuerdos y reflexiones, comparaciones y conclusiones. Puedes saltártelas si así lo prefieres, y pasar directamente al capítulo primero, que es donde empieza propiamente mi historia.

Todo cambia. Mis amigos y conocidos, por ejemplo, cambian las cortinas de la sala como cambian de empleo, cambian de domicilio, cambian acciones ordinarias por bonos del Estado, o viceversa, y bicicletas por motos; truecan sellos, postales, monedas, los buenos días, ideas y opiniones; algunos intercambian también sonrisas…

* Traducción: Miguel Martínez-Lage
* Ilustraciones: Joaquín Peña Toro
* Editorial: DeBolsillo

Publicado en: Amos Oz, DeBolsillo, Israel. Opina

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina