Canción de cuna y otros poemas (W. H. Auden)

(THE LETTER, LA CARTA)

From the very first coming down
Into a new valley with a frown
Because of the sun and a lost way,
You certainly remain: to-day
I, crouching behind a sheep-pen, heard
Travel across a sudden bird,
Cry out agains the storm, and found
The year’s arc a completed round
And love’s worn circuit re-begun,
Endless with no dissenting turn…

[Desde el primerísimo descenso / a un nuevo valle con el ceño fruncido / por causa del sol y el camino errado, / con toda certeza permaneces: hoy / yo, acuclillado tras un aprisco, he oído / pasar un súbito pájaro, / clamando contra la tormenta, y visto / el arco del año cual circunferencia cumplida / y el ajado circuito del amor reiniciado, / infinito sin giro discrepante alguno.]

* Traducción: Eduardo Iriarte
* Editorial: Lumen
* ¿Bilingüe?: Sí [inglés + español]

2 opiniones para “Canción de cuna y otros poemas (W. H. Auden)”

  1. 21 enero de 2009 @ 5:51 #rene gotay

    Busco la traduccion de Iriarte de “Canción de cuna”. Podiras postearla?

  2. 21 enero de 2009 @ 15:29 #ICS

    Claro, yo te la posteo, pero antes te comento que en el mismo libro hay dos poemas que en la traducción llevan el mismo título, es decir, Canción de cuna. Uno es Lullaby (1937), y el otro es A lullaby (1972), pero Iriarte los tradujo ambos como Canción de cuna. No sé a cuál de ellos te refieres, así que he puesto la traducción del primero (Lullaby), pero si necesitas la de A lullaby, dímelo y la pongo.

    CANCIÓN DE CUNA

    Posa la cabeza dormida, amor mío,
    compasiva en mi brazo desleal;
    el tiempo y las fiebres consumen
    la belleza individual de
    los niños considerados, y la tumba
    demuestra al niño efímero:
    pero en mis brazos hasta el amanecer
    deja que descanse la criatura viva,
    mortal, culpable, aunque para mí
    totalmente hermosa.

    Alma y cuerpo no tienen límites:
    los amantes cuando se recuestan sobre
    su ladera tolerante y encantada
    en su desmayo corriente,
    grave la visión que envía Venus
    de compasión sobrenatural,
    amor y esperanza universales;
    mientras una percepción abstracta despierta
    entre los glaciares y las rocas
    el éxtasis carnal del ermitaño.

    Certidumbre, fidelidad
    al dar la medianoche pasan
    como las vibraciones de una campana
    y los locos de moda alzan
    su grito pedante y aburrido:
    hasta el último penique del precio,
    todo lo que predicen las temidas cartas,
    será abonado, pero de esta noche
    que ni un susurro, ni un pensamiento,
    ni un beso o mirada se pierdan.

    Belleza, medianoche, muere la visión:
    que los vientos del amanecer que soplan
    suavemente en torno a tu cabeza ensoñada
    muestren tal día de bienvenida
    que el ojo y el corazón latiente lo bendigan,
    y tengan suficiente con nuestro mundo mortal;
    que los mediodías de aridez te encuentren alimentado
    por los poderes involuntarios,
    las noches de injuria te franqueen el paso
    observado por todos los amores humanos.

    Enero de 1937

    * Traducción de LULLABY hecha por Eduardo Iriarte (Lumen)

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