Publicado por ICS el 15 de Marzo de 2009.
… Era el primer día de curso en la escuela de Obaba. La nueva maestra andaba de pupitre en pupitre con la lista de alumnos en la mano. «¿Y tú? ¿Cómo te llamas?», preguntó al llegar junto a mí. «José ―respondí―, pero todo el mundo me llama Joseba». «Muy bien.» La maestra se dirigió a mi compañero de pupitre, el último que le quedaba por preguntar: «¿Y tú? ¿Qué nombre tienes?». El muchacho respondió imitando mi manera de hablar: «Yo soy David, pero todo el mundo me llama el hijo del acordeonista»…
* Traducción: (Autor) y Asun Garikano
* Editorial: Alfaguara
Publicado por ICS el 1 de Marzo de 2009.
… En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…
* Editorial: Alfaguara
Publicado por ICS el 2 de Febrero de 2009.
… Al día siguiente no murió nadie…
* Traducción: Pilar del Río
* Editorial: Alfaguara
Publicado por ICS el 14 de Diciembre de 2008.
3 de enero de 1938. Eres un ogro, me decía a veces Rachel. ¿Un ogro? Es decir, ¿un monstruo fantástico surgido de la noche de los tiempos? Sí, creo en mi naturaleza fantástica; quiero decir, en esta secreta complicidad que mezcla profundamente mi aventura personal con el curso de las cosas, y le permite inclinarlo a su favor…
* Traducción: Encarna Castejón
* Editorial: Alfaguara
Publicado por ICS el 13 de Diciembre de 2008.
… El 18 de marzo del antepenúltimo año de este siglo, el cartero que hacía el reparto en la calle Jacques-Cartier de Montreal entregó en el número veintinueve una carta dirigida a monsieur Summer Skim…
* Traducción: Eduardo Lasca
* Editorial: Alfaguara
Publicado por ICS el 12 de Diciembre de 2008.
(JOAQUÍN TIENE PROBLEMAS)
Joaquín no vino ayer a la escuela y hoy llegó tarde, con pinta de fastidiado, y nos quedamos muy asombrados. No nos quedamos asombrados de que Joaquín llegara tarde y fastidiado, porque a menudo llega tarde y siempre está fastidiado cuando viene a la escuela, sobre todo cuando hay examen escrito de gramática; lo que nos asombró fue que la maestra le lanzó una gran sonrisa y le dijo:
—¡Enhorabuena, Joaquín! Debes de estar contento, ¿no?…
* Traducción: Esther Benítez
* Ilustraciones: Jean-Jacques Sempé
* Editorial: Alfaguara
Publicado por ICS el 7 de Diciembre de 2008.
(¡CLOTARIO TIENE GAFAS!)
Cuando Clotario llegó a la escuela, esta mañana, nos quedamos muy asombrados, porque tenía gafas en la cara. Clotario es un buen compañero, que es el último en la clase, y parece que le han puesto gafas por eso.
—El médico —nos explicó Clotario— les dijo a mis padres que si yo era el último quizá fuera porque no veía bien en clase. Entonces me llevaron a la tienda de gafas y el señor de las gafas me miró los ojos con una máquina que no hace daño, me hizo leer montones de letras que no querían decir nada y después me dio unas gafas, y ahora, ¡bang!, ya no seré el último…
* Traducción: Esther Benítez
* Ilustraciones: Jean-Jacques Sempé
* Editorial: Alfaguara
* Serie: El pequeño Nicolás
Publicado por ICS el 5 de Diciembre de 2008.
(PAPÁ ES QUIEN DECIDE)
Todos los años, o sea, el pasado y el otro, porque antes es demasiado antiguo y no me acuerdo, papá y mamá discuten mucho para saber adónde vamos de vacaciones, y después mamá se echa a llorar y dice que se va a ir con su mamá, y yo lloro también porque quiero mucho a la abuela, pero en su casa no hay playa, y al final se va donde quiere mamá y no es a casa de la abuela…
* Traducción: Esther Benítez
* Ilustraciones: Jean-Jacques Sempé
* Editorial: Alfaguara
* Serie: El pequeño Nicolás
Publicado por ICS el 1 de Diciembre de 2008.
… Sofía no podía conciliar el sueño.
Un brillante rayo de luna asomaba al sesgo por entre las cortinas y daba justamente en su almohada.
Las demás niñas de la habitación llevaban varias horas descansando.
Sofía cerró los ojos y permaneció muy quieta, para ver si lograba dormirse.
Pero no le sirvió de nada. El rayo de luna era como un cuchillo de plata que se abriera paso por el cuarto hasta su misma cara.
La casa estaba en absoluto silencio. Desde abajo no llegaba ni una voz. Y en el piso de arriba tampoco se oían pasos.
La ventana que había detrás de las cortinas estaba abierta de par en par, mas nadie caminaba por las aceras de la calle. Ni un coche pasaba. No había manera de percibir el más leve sonido. Sofía no recordaba un silencio semejante.
Quizá, se dijo, fuera ésta la llamada hora mágica…
* Traducción: Herminia Dauer
* Ilustraciones: Quentin Blake
* Editorial: Alfaguara