Nocturnos (Kazuo Ishiguro)

(EL CANTANTE MELÓDICO)

La mañana que vi a Tony Gardner entre los turistas, la primavera acababa de llegar a Venecia. Llevábamos ya una semana trabajando fuera, en la piazza, un alivio, si se me permite decirlo, después de tantas horas tocando en el cargado ambiente del café, cortando el paso a los clientes que querían utilizar la escalera. Soplaba la brisa aquella mañana, los toldos se hinchaban y aleteaban a nuestro alrededor, todos nos sentíamos un poco más animados y frescos, y supongo que se notó en nuestra música…

* Traducción: Antonio-Prometeo Moya
* Editorial: Anagrama

La conjura de los necios (John Kennedy Toole)

… Una gorra de cazadora verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez. Los labios, gordos y bembones, brotaban protuberantes bajo el tupido bigote negro y se hundían en sus comisuras, en plieguecitos llenos de reproche y de restos de patatas fritas. En la sombra, bajo la visera verde de la gorra, los altaneros ojos azules y amarillos de Ignatius J. Reilly miraban a las demás personas que esperaban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multitud en busca de signos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría en una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto…

* Traducción: J. M. Álvarez Flórez y Ángela Pérez
* Editorial: Anagrama

Las experiencias del deseo. Eros y misos (Jesús Ferrero)

(1. EL DESEO)

Podríamos ahora mismo formular el mito del universo así:
En el origen el universo era tan denso que se reducía a un punto sin dimensión. Toda su materia estaba condensada de tal modo que no ocupaba espacio alguno, y era como si hubiese desaparecido en el vacío.
Fue el momento más asombroso. El cosmos se esfumó, y todo su contenido se enquistó en una esfera millones y millones de veces inferior a la punta de un alfiler.
En ese enquistamiento extremo pudo haber permanecido para siempre, con toda su sustancia concentrada. Pero el universo tenía un dios interior que era a la vez su alma: el Deseo, y gracias a él todo cambió…

* Editorial: Anagrama

Los restos del día (Kazuo Ishiguro)

… Cada vez me parece más probable que haga una excursión que desde hace unos días me ronda por la cabeza…

* Traducción: Ángel Luis Hernández Francés
* Editorial: Anagrama

Diario (Hélène Berr)

Martes, 7 de abril
4 horas

Vuelvo… de casa de la portera de Paul Valéry. Por fin me he decidido a ir a buscar mi libro. Después de comer, el sol brillaba; no había amenaza de chubasco. Tomo el 92 hasta l’Étoile. Al bajar la avenida Victor Hugo han empezado mis aprensiones. En la esquina de la rue de Villejust, he tenido un momento de pánico. Y de inmediato la reacción: «Tengo que asumir la responsabilidad de mis actos. There’s no one to blame but you [Sólo puedes culparte a ti misma].» Y he recobrado toda mi confianza…

* Traducción: Jaime Zulaika
* Editorial: Anagrama

Conversaciones íntimas con Truman Capote (Lawrence Grobel)

… A mediodía del viernes 16 de julio de 1982 tomé un taxi desde el hotel Drake a la esquina de la calle Cuarenta y Nueve con la Primera Avenida. Estaba nervioso al entrar en la Petite Marmite, justo enfrente del United Nations Plaza, donde vivía cuando estaba en la ciudad. «Mister Capote», dije al maître, que me condujo a una mesa situada en medio de la sala. El restaurante estaba lleno, pero la única persona que vi fue a Capote, que estaba allí sentado con una copa en la mano…

* Traducción: Benito Gómez Ibáñez
* Editorial: Anagrama

Ni de Eva ni de Adán (Amélie Nothomb)

… Me pareció que enseñar francés sería el método más eficaz para aprender japonés. Dejé un anuncio en el tablón del supermercado: «Clases particulares de francés, precio interesante».
Aquella misma noche, sonó el teléfono. Quedamos para el día siguiente, en un café de Omote Sando. No entendí su nombre, él tampoco el mío. Después de colgar, me di cuenta de que no sabía cómo lo reconocería, él tampoco a mí. Y como no se me había ocurrido pedirle su número, ya no tenía remedio…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Diccionario de nombres propios (Amélie Nothomb)

… Lucette llevaba ocho horas de insomnio. En su vientre, el bebé tenía hipo desde la víspera. Cada cuatro o cinco segundos, un gigantesco sobresalto sacudía el cuerpo de aquella chiquilla de diecinueve años que, un año antes, había decidido convertirse en esposa y madre…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Zafarrancho en Cambridge (Tom Sharpe)

… Fue una gran fiesta. Nadie, ni siquiera el praelector, tan viejo que recordaba la fiesta de 1909, podía nombrar una igual, y eso que Porterhouse es famoso por sus comidas. Hubo caviar y soupe a l’oignon, turbout au champagne, cisne relleno de pato y finalmente, en memoria del fundador, beefsteak de un buey asado entero en la gran chimenea del hall…

* Traducción: Javier Fernández de Castro
* Editorial: Anagrama

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina