La muerte en Venecia / Mario y el mago (Thomas Mann)

(LA MUERTE EN VENECIA)
Gustav Aschenbach -o Von Aschenbach, como se le conocía oficialmente desde su quincuagésimo aniversario- salió de su apartamento de la Pinzregentenstrasse, en Munich, para dar un largo paseo a solas…

* Traducción: Juan José del Solar

(MARIO Y EL MAGO)
De Torre di Venere guardo el recuerdo de una atmósfera desagradable. Había en el ambiente, ya de buen comienzo, irritación, tensión y enojo, y para colmo, se produjo, más tarde, el choque con el terrible Cipolla, nefasto personaje, de impresionante aspecto, en el que parecía tomar cuerpo y concentrarse, amenazadora, toda la malignidad del entorno. El desenlace fue espantoso (posteriormente nos pareció predeterminado por la naturaleza misma de las cosas), y por añadidura, quiso la fatalidad que hasta los niños lo presenciaran. En suma, una lamentable situación, extraña ya de por sí, y que se debía a un malentendido suscitado por las falaces promesas de aquel hombre (en tantos otros aspectos notable). Por suerte no entendieron los niños dónde era que acababa el espectáculo y dónde comenzaba la catástrofe, y se les permitió forjarse la bella ilusión de que todo había sido, simplemente, teatro…

* Traducción: Nicanor Ancochea
* Editorial: Edhasa

Publicado en: Alemania, Edhasa, Thomas Mann. Opina

La isla (Aldous Huxley)

―Atención ―comenzó a llamar de pronto una voz, y fue como si un oboe se hubiese vuelto de pronto capaz de pronunciación articulada―. Atención ―repitió con el mismo tono alto, nasal y monocorde…

* Traducción: Floreal Mazía
* Editorial: Edhasa

Al faro (Virginia Woolf)

―Desde luego, si hace bueno mañana, desde luego ―dijo la señora Ramsay―. Pero habría que levantarse con el alba ―añadió.
A su hijo estas palabras le causaron un gozo extraordinario, como si asegurase que la excursión se llevaría a cabo sin falta y que tan sólo mediaban, pues, una noche oscura y una jornada de mar para poder alcanzar al fin aquel prodigio con el que le parecía haber estado soñando durante toda la vida…

* Traducción: Carmen Martín Gaite
* Editorial: Edhasa

Arsenio Lupin, caballero ladrón (Maurice Leblanc)

… ¡Qué extraño viaje! ¡Y, sin embargo, había comenzado tan bien! Por mi parte, jamás realicé un viaje que se anunciara bajo unos auspicios más venturosos. El Provence es un transatlántico rápido, cómodo y está bajo el mando del más amable de los hombres. A bordo se encontraba reunida la sociedad más selecta. Se establecían relaciones, se organizaban diversiones y pasatiempos. Sentíamos esa extraña impresión de hallarnos separados del mundo, reducidos a nosotros mismos como si nos encontrásemos en una isla desconocida, y obligados, en consecuencia, a acercarnos los unos a los otros.
Y, en efecto, nos acercamos…

* Traducción: Lorenzo Garza
* Editorial: Edhasa

La perla (John Steinbeck)

… Kino despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo que comer que les hubiese pasado inadvertido. Fuera de la cabaña de paja, entre las tunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas…

* Traducción: Horacio Vázquez Rial
* Editorial: Edhasa

Yo, Claudio (Robert Graves)

… Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico Esto-y-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui conocido de mis parientes, amigos y colaboradores como «Claudio el Idiota», o «Ese Claudio», o «Claudio el Tartamudo» o «Cla-Cla-Claudio», o, cuando mucho, como «El pobre tío Claudio», voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida…

* Traducción: Floreal Mazía
* Editorial: Edhasa

Peter Pan y Wendy (J. M. Barrie)

… Todos los niños, excepto uno, crecen. Pronto descubren que habrán de crecer, y así fue como le sucedió a Wendy. Un día, cuando tenía dos años, andaba jugando por un jardín, cogió una flor y corrió hacia su madre. Supongo que debió de parecerle adorable, puesto que la señora Darling se llevó una mano al corazón y exclamó:
—¿Por qué no podrías quedarte así para siempre?
Eso fue todo lo que hablaron sobre el asunto, pero a partir de ese momento Wendy supo que crecería. Uno siempre lo sabe al cumplir dos años. Dos es el principio del fin…

* Traducción: Joan Riambau
* Ilustraciones: M. L. Attwell
* Editorial: Edhasa

Las aventuras de Pinocho (Carlo Collodi)

… Había una vez…

—¡Un rey! —dirán enseguida mis pequeños lectores.

No, muchachos, os habéis equivocado. Había una vez un trozo de madera…

* Traducción: Antonio Colinas
* Ilustraciones: Attilio Mussino
* Editorial: Edhasa

Publicado en: Carlo Collodi, Edhasa, Italia. Opina

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina