Publicado por ICS el 8 de Junio de 2010.
… La máscara parecía mirar a la muchacha con expresión malévola. Pero se trataba, tan solo, de un simple adorno étnico, tallado en madera y colgado de la pared. Había otra máscara idéntica, situada a cierta distancia de la primera. La muchacha se fijó en ellas por primera vez cuando le pidieron que se colocara de perfil. Solo hablaba la persona que estaba sentada; la otra permanecía de pie tras la silla, en silencio.
―Ahora, por favor, quítate la camisa…
* Editorial: Random House Mondadori
Publicado por ICS el 8 de Junio de 2010.
(ABSORTO)
Delirios medievales me asaltan
en medio del tráfico maloliente de la ciudad,
traen fantasmas que tintinean a mi alrededor,
vaporosas damas surgidas de las alcantarillas
que bailan y me rozan con sus velos,
caballeros de ojos vidriosos e instintos inmediatos
escondidos bajo la apariencia de mendigos…
* Editorial: Endymion
Publicado por ICS el 8 de Junio de 2010.
(DE MAÑANA)
Las mañanas huelen a vencejos,
a plantas nuevas,
a flores dibujadas de luz,
a Sol tendido con la cara lavada,
y a la huella de la Luna,
que también huele, pero a otra cosa…
* Editorial: Endymion
Publicado por ICS el 6 de Febrero de 2010.
… Dos veces estuve a punto de levantarme. La primera, por acumulación de disgusto conmigo mismo; la segunda, también por acumulación, pero esta vez de agobio, de pesadumbre. Por lo visto, hay recuerdos falsificados y es imposible la certeza. Alguien había dicho, muy cerca de mí, que no había sido yo el niño castigado. Esa revelación me confundió, me predispuso violentamente contra mi pasado, como si yo mismo, sin quererlo, me hubiera engañado, durante más de veinte años, y me descubriera ahora impostor de mi presente…
* Editorial: Debate
Publicado por ICS el 3 de Noviembre de 2009.
… El rabino Goldman se arregló la barba con la punta de los dedos, bebió un sorbo de agua y caminó con aire pomposo hacia el atril de madera que dominaba el centro del púlpito…
* Editorial: Belacqua
Publicado por ICS el 31 de Agosto de 2009.
(1. EL DESEO)
Podríamos ahora mismo formular el mito del universo así:
En el origen el universo era tan denso que se reducía a un punto sin dimensión. Toda su materia estaba condensada de tal modo que no ocupaba espacio alguno, y era como si hubiese desaparecido en el vacío.
Fue el momento más asombroso. El cosmos se esfumó, y todo su contenido se enquistó en una esfera millones y millones de veces inferior a la punta de un alfiler.
En ese enquistamiento extremo pudo haber permanecido para siempre, con toda su sustancia concentrada. Pero el universo tenía un dios interior que era a la vez su alma: el Deseo, y gracias a él todo cambió…
* Editorial: Anagrama
Publicado por ICS el 26 de Junio de 2009.
… Sueño que vuelvo al jardín de los Guridi. Allí están todos los amigos de ayer, tendidos sobre la hierba, a la sombra de un tilo, allí están de nuevo. En la mecánica traslúcida del sueño, el lugar parece tan idéntico a como ha sido que dudo del paso del tiempo: de pronto, nada me aleja de aquel jardín, de sus árboles fraternales y de la yedra que cubre los muros que nos separan de un mundo devastado, lleno de fábricas humeantes…
* Editorial: Siruela
Publicado por ICS el 9 de Junio de 2009.
(NOTA DEL EDITOR)
La imaginación es un palacio abstracto. No debe dársele mayor importancia a la correspondencia que sigue de la que permite deducir su lectura completa. Se publica tal como llegó a nuestras manos, incluso las cartas inacabadas o interrumpidas. Todos los personajes descritos en ella existen o han existido. Todos, salvo uno. La persona que me las envió me rogó encarecidamente que no desvelara bajo ningún concepto la identidad de este personaje irreal. No importa: sé que el lector la descubrirá por sí mismo.
(…)
Estimada señorita. Voy a matarla y usted lo sabe, así que me asombra su silencio…
* Editorial: DeBolsillo
Publicado por ICS el 22 de Mayo de 2009.
… Miró por el ojo de la cerradura, como si se asomara a la luz de una estrella en medio de una noche tenebrosa. Al otro lado, en el espacio en forma de llave antigua que semejaba la silueta de un peón de ajedrez, pudo ver a un hombre inclinado sobre un tablero de juego. Tenía el codo apoyado en la mesa, el puño entrecerrado y encorvado, el mentón apoyado en los nudillos. El perfil del rostro mostraba un gesto de intensa concentración, las cejas bajas, los ojos entornados, dos arrugas horizontales en la frente…
* Editorial: Anaya