La falsa pista (Henning Mankell)

… Poco antes del alba, Pedro Santana se despertó por el humo que había empezado a despedir el candil de petróleo. Al abrir los ojos, no sabía dónde se encontraba. Había sido arrebatado de un sueño que no quería dejar escapar. Se trataba de un viaje por un extraño paisaje rocoso en el que el aire era ligero, y tenía la sensación de que todos sus recuerdos estaban a punto de desvanecerse. El candil humeante había penetrado en su conciencia como un olor lejano a ceniza volcánica. Pero de pronto algo más había hecho su aparición: el jadeo de una persona que sufría. Y entonces el sueño se había interrumpido, obligándolo a volver a la habitación oscura en la que ya llevaba seis días y seis noches sin dormir más que unos minutos a ratos…

* Traducción: Dea Marie Mansten y Amanda Monjonell Mansten
* Editorial: Tusquets
* Serie: Kurt Wallander, n.º 5

El hombre sonriente (Henning Mankell)

… «La niebla», pensaba.
«Es como un depredador furtivo y silencioso. Jamás lograré habituarme a ella, pese a que toda mi vida ha transcurrido en Escania, donde las personas aparecen constantemente envueltas en su manto invisible»…

* Traducción: Carmen Montes Cano
* Editorial: Tusquets
* Serie: Kurt Wallander, n.º 4

La leona blanca (Henning Mankell)

Sudáfrica, 1918

Hacia el anochecer del 21 de abril de 1918, tres hombres se reunieron en un modesto café del barrio de Kensington, en Johanesburgo…

* Traducción: Carmen Montes Cano
* Editorial: Tusquets
* Serie: Kurt Wallander, n.º 3

Los perros de Riga (Henning Mankell)

… Por la mañana, poco después de las diez, llegó la nevada…

* Traducción: Dea M. Mansten y Amanda Monjonell
* Editorial: Tusquets
* Serie: Kurt Wallander, n.º 2

Asesinos sin rostro (Henning Mankell)

… Al despertarse tiene la certeza de que ha olvidado algo. Algo que ha soñado durante la noche. Algo que debe recordar…

* Traducción: Dea Marie Mansten y Amanda Monjonell Mansten
* Editorial: Tusquets
* Serie: Kurt Wallander, n.º 1

Carolin, Berta y las sombras (María Gripe)

—HASTA luego, mamá.
Se volvió, se me acercó y dijo:
—Es un poco extraño, ¿no? Berta…
Comprendí perfectamente lo que iba a decirme, pero no quise oírlo.
—¡Hasta luego, mamá! —volví a repetir…

* Traducción: Kristina Coll
* Editorial: SM
* Serie: Las sombras, n.º 3

Publicado en: María Gripe, SM, Suecia. Opina

Aquellas blancas sombras en el bosque (María Gripe)

—¿NO te fías de mí? ¡Tienes que hacerlo!
La voz de Carolin era profunda y enérgica. Habíamos terminado de fregar y estábamos juntas en la salita que daba al comedor. Yo la ayudaba a secar las copas de cristal, que debían quedar perfectamente limpias, sin huella alguna de dedos o señal de haber sido secadas con un trapo o una bayeta… Sólo entonces las podíamos colocar de nuevo en el aparador.
Carolin cogió una copa y la miró al trasluz.
—Tienes que confiar en tu hermana mayor, ¿no lo comprendes?…

* Traducción: Ana María Oroz
* Editorial: SM
* Serie: Las sombras, n.º 2

Publicado en: María Gripe, SM, Suecia. Opina

La sombra sobre el banco de piedra (María Gripe)

… ERA el año 1911.
Yo tenía catorce años.
La abuela había escrito desde Eksjö para anunciarnos que el lunes, 6 de noviembre, precisamente el día de Gustav Adolf, fiesta nacional, nuestra nueva muchacha llegaría en el tren. Pero no teníamos que ir a esperarla, no lo quería. Era una chica «independiente»…

* Traducción: Ana María Oroz
* Editorial: SM
* Serie: Las sombras, n.º 1

Publicado en: María Gripe, SM, Suecia. Opina

El maravilloso viaje del pequeño Nils (Selma Lagerlöf)

… Érase un muchacho que no pasaría de los catorce años, alto, desmadejado, de cabellos rubios como el cáñamo. El pobre no servía para nada. Dormir y comer eran sus ocupaciones favoritas; también le gustaban los juegos, en los que mostraba sus malos instintos…

* Traducción: …
* Ilustraciones: L & LGE
* Editorial: Gaviota

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina