Las dos amigas y el envenenamiento (Alfred Döblin)

… E. L., una hermosa muchacha rubia, llegó a Berlín en 1918. Tenía diecinueve años. Había sido aprendiz de peluquera en Brunswick, donde sus padres tenían una carpintería. Pero un día cometió una chiquillada: robó cinco marcos del monedero de una clienta. Luego pasó algunas semanas en una fábrica de municiones y finalmente terminó su aprendizaje en Wriezen. Era una muchacha despreocupada, que disfrutaba de la vida; se dice que en Wriezen no llevaba precisamente una vida de asceta, y que era dada a las francachelas…

* Traducción: J. Fontcuberta
* Editorial: Acantilado

Los pájaros de Auschwitz (Arno Surminski)

… En la antigua Real Ciudad de Cracovia, a orillas del Vístula, vivía a mediados del siglo XX un hombre llamado Marek Rogalski, a quien las circunstancias de la guerra llevaron a un campo de prisioneros. Dichas circunstancias habían sobrevenido en septiembre de 1939, y nadie era capaz de predecir cuánto durarían…

* Traducción: María Dolores Ábalos
* Editorial: Salamandra

El pequeño vampiro se cambia de casa (Angela Sommer-Bodenburg)

… Anton estaba en la bañera leyendo En la morada del Conde Drácula cuando llamaron a la puerta de la casa.
«¡Espero que no sea para mí!», pensó, y levantó la vista del libro. Oyó cómo su madre iba hacia la puerta y abría. Después volvió por el pasillo y llamó a la puerta del baño.
—¡Para ti! —dijo ella.
—Estoy leyendo —gruñó Anton—. ¿Quién es?
—¡Un vampiro!…

* Traducción: José M. Rodríguez Clemente
* Ilustraciones: Amelie Glienke
* Editorial: Alfaguara
* Serie: El pequeño vampiro, n.º 2

Viaje a la isla de Rügen (Carl Gustav Carus)

… La amistad que había surgido entre Friedrich y yo fue en gran medida lo que despertó mi deseo de ver ese mar Báltico que él había reflejado en tan hermosos dibujos, y lo que me impulsó también a visitar la isla de Rügen, de modo que el mar fue el primer destino escogido para este pequeño periplo. Mi amigo Dietz, de Leipzig, así como una persona de aquí, de apellido Kummer, funcionario de la Moneda, que ya había estado en Rügen en compañía de Friedrich y a quien debo, por mi parte, el haber conocido al gran artista, vinieron conmigo cuando dejé Dresde el 5 de agosto de 1819…

* Traducción: María Tabuyo y Agustín López
* Editorial: Olañeta

Los silencios del Dr. Murke (Heinrich Böll)

… Todas las mañananas, al entrar en la emisora, Murke realizaba un ejercicio gimnástico de tipo existencialista: saltaba al ascensor paternoster, pero no se quedaba en el segundo piso, donde estaba su despacho, sino que continuaba hacia arriba, pasando el tercer piso, y el cuarto y el quinto. Siempre se estremecía cuando la plataforma de la cabina rebasaba el descansillo del quinto piso y se introducía, rechinando, en el hueco donde las cadenas engrasadas de la quejumbrosa máquina, sostenidas por soportes embadurnados de sebo, cambiaban la dirección ascendente de la cabina y la situaban en la de descenso…

* Traducción: Carmen Ituarte
* Editorial: Alianza

El honor perdido de Katharina Blum (Heinrich Böll)

… El informe que sigue se basa en algunas fuentes secundarias y en tres principales, que se nombran al principio una vez, pero que más tarde no se vuelven a mencionar. Las fuentes principales son atestados policíacos, el abogado doctor Hubert Blorna y el fiscal Peter Hach, compañero de estudios del anterior, quien —de manera confidencial, se entiende— completó el sumario, añadiendo ciertas actuaciones de la autoridad y los resultados de diversas pesquisas. Huelga subrayar que este trabajo tuvo carácter extraoficial, y que sus conclusiones se destinaron exclusivamente a uso privado, porque al fiscal le llegaba al alma el disgusto de su amigo Blorna. Éste no encontraba una explicación para todo lo ocurrido y, a pesar de ello, «si lo analizaba bien, no le parecía inexplicable, sino más bien lógico». El caso de Katharina Blum, en vista de la actitud de la acusada y de la difícil posición de su defensor, doctor Blorna, aparecerá, de todos modos, más o menos ficticio, y ciertas pequeñas incorrecciones, como las que cometió Hach, resultan comprensibles e incluso disculpables…

* Traducción: Helene Katendahl
* Editorial: Seix Barral

De umbral en umbral (Paul Celan)

(ICH HÖRTE SAGEN – OÍ DECIR)

Ich hörte sagen, es sei
im Wasser ein Stein und ein Kreis
und über dem Wasser ein Wort,
das den Kreis um den Stein legt.

Ich sah meine Pappel hinabgehn zum Wasser,
ich sah, wie ihr Arm hinuntergriff in die Tiefe,
ich sah ihre Wurzeln gen Himmel um Nacht flehn…

[Oí decir que hay / en el agua una piedra y un círculo / y sobre el agua una palabra / que tiende el círculo en torno a la piedra. // Vi que mi álamo bajaba al agua, / vi cómo su brazo se aferraba a la profundidad, / vi sus raíces hacia el cielo suplicando noche.]

* Traducción: Jesús Munárriz
* Editorial: Hiperión
* ¿Bilingüe?: Sí [alemán + español]

Atta Troll. El sueño de una noche de verano (Heinrich Heine)

(CAPUT 1)

Rings umragt von dunklen Bergen,
Die sich trotzig übergipfeln,
Und von wilden Wasserstürzen
Eingelullet, wie ein Traumbild,


Liegt im Tal das elegante
Cauterets. Die weißen Häuschen
Mit Balkonen; schöne Damen
Stehn darauf und lachen herzlich.

Herzlich lachend schaun sie nieder
Auf den wimmelnd bunten Marktplatz,
Wo da tanzen Bär und Bärin
Bei des Dudelsackes Klängen…

[Cercado de oscuros montes, / que tercos se superponen, / y por salvajes cascadas / arrullado, como un sueño, // en el valle, el elegante / Cauterets. Blancas casitas / con balcones; bellas damas / de pie en ellos ríen a gusto. // Ríen a gusto mientras miran / hacia la atestada plaza / donde el oso y la osa bailan / al sonido de la gaita.]

* Traducción: Jesús Munárriz
* Editorial: Hiperión
* ¿Bilingüe?: Sí [alemán + español]

Del enebro (Jacob y Wilhelm Grimm)

… Hace ya mucho tiempo, como unos dos mil años, vivía un hombre rico que tenía una mujer bella y piadosa. Se amaban mucho, pero no tenían hijos, a pesar de lo mucho que los deseaban; y la esposa rezaba día y noche, pero ninguno llegaba, ninguno llegaba. Frente a su casa había un patio, y en él crecía un enebro, bajo el que la mujer, en un día de invierno, pelaba una manzana y, al pelar la manzana, se cortó en un dedo, y la sangre cayó sobre la nieve.
«¡Ay!», exclamó la mujer, dando un respingo, y, al ver la sangre, le entró una gran melancolía: «¡ojalá tuviera un hijo, tan rojo como la sangre y tan blanco como la nieve!»…

* Traducción: Jessica Aliaga Lavrijsen
* Ilustraciones: Alejandra Acosta
* Editorial: Jekyll & Jill
* Edición bilingüe [español + bajo alemán]

Publicado en: Alemania, Grimm, Jekyll & Jill. Opina

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina