… comienzos de libros …
Joaquín no vino ayer a la escuela y hoy llegó tarde, con pinta de fastidiado, y nos quedamos muy asombrados. No nos quedamos asombrados de que Joaquín llegara tarde y fastidiado, porque a menudo llega tarde y siempre está fastidiado cuando viene a la escuela, sobre todo cuando hay examen escrito de gramática; lo que nos asombró fue que la maestra le lanzó una gran sonrisa y le dijo:
—¡Enhorabuena, Joaquín! Debes de estar contento, ¿no?…
* Traducción: Esther Benítez
* Ilustraciones: Jean-Jacques Sempé
* Editorial: Alfaguara
Cuando Clotario llegó a la escuela, esta mañana, nos quedamos muy asombrados, porque tenía gafas en la cara. Clotario es un buen compañero, que es el último en la clase, y parece que le han puesto gafas por eso.
—El médico —nos explicó Clotario— les dijo a mis padres que si yo era el último quizá fuera porque no veía bien en clase. Entonces me llevaron a la tienda de gafas y el señor de las gafas me miró los ojos con una máquina que no hace daño, me hizo leer montones de letras que no querían decir nada y después me dio unas gafas, y ahora, ¡bang!, ya no seré el último…
* Traducción: Esther Benítez
* Ilustraciones: Jean-Jacques Sempé
* Editorial: Alfaguara
* Serie: El pequeño Nicolás
Todos los años, o sea, el pasado y el otro, porque antes es demasiado antiguo y no me acuerdo, papá y mamá discuten mucho para saber adónde vamos de vacaciones, y después mamá se echa a llorar y dice que se va a ir con su mamá, y yo lloro también porque quiero mucho a la abuela, pero en su casa no hay playa, y al final se va donde quiere mamá y no es a casa de la abuela…
* Traducción: Esther Benítez
* Ilustraciones: Jean-Jacques Sempé
* Editorial: Alfaguara
* Serie: El pequeño Nicolás
… Sofía no podía conciliar el sueño.
Un brillante rayo de luna asomaba al sesgo por entre las cortinas y daba justamente en su almohada.
Las demás niñas de la habitación llevaban varias horas descansando.
Sofía cerró los ojos y permaneció muy quieta, para ver si lograba dormirse.
Pero no le sirvió de nada. El rayo de luna era como un cuchillo de plata que se abriera paso por el cuarto hasta su misma cara.
La casa estaba en absoluto silencio. Desde abajo no llegaba ni una voz. Y en el piso de arriba tampoco se oían pasos.
La ventana que había detrás de las cortinas estaba abierta de par en par, mas nadie caminaba por las aceras de la calle. Ni un coche pasaba. No había manera de percibir el más leve sonido. Sofía no recordaba un silencio semejante.
Quizá, se dijo, fuera ésta la llamada hora mágica…
* Traducción: Herminia Dauer
* Ilustraciones: Quentin Blake
* Editorial: Alfaguara
… El pueblo apareció unos kilómetros más allá de la salida de la autovía. Sus tejados y los chapiteles de sus iglesias se avistaban sobre las altas y tupidas copas de los pinos.
(…)
Hablaron. Escuché. Allí estaba, atónito. Todo el mundo tenía una historia, y todas eran distintas, pero ésta era siempre igual, sin importar quién la contara. Era la historia del Rey de la Sandía, una historia tan vieja que era anterior al nacimiento de las palabras con que pudiera escribirse…
* Traducción: Íñigo García Ureta
* Editorial: Alfaguara
—Me voy de compras al pueblo —le dijo a Jorge su madre, el sábado por la mañana—. Así que sé un niño bueno y no hagas travesuras.
Es una tontería decirle a un niño semejante cosa en cualquier ocasión. Inmediatamente le hizo pensar en qué travesuras podría hacer…
* Traducción: Maribel de Juan
* Ilustraciones: Quentin Blake
* Editorial: Alfaguara
Ha pasado una cosa terrible en la escuela: ¡expulsaron a Alcestes!…
* Traducción: Esther Benítez
* Ilustraciones: Jean-Jacques Sempé
* Editorial: Alfaguara