Matar al padre (Amélie Nothomb)

… El 6 de octubre de 2010, la sala L’Ilégal celebró su décimo aniversario. Aproveché la confusión reinante para colarme en la fiesta, a la que no había sido invitada.
Aquella noche habían acudido magos de todo el mundo. Aunque París ya no era la capital de la magia, el poder de la nostalgia seguía actuando. Los habituales intercambiaban recuerdos.
–Muy conseguido, su disfraz de Amélie Nothomb –me comentó alguien.
Saludé con una sonrisa para que no reconocieran mi voz. Llevar un enorme sombrero en un club de magia no significaba preservar el anonimato…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Una forma de vida (Amélie Nothomb)

… Aquella mañana, recibí una carta distinta a todas las demás:

Querida Amélie Nothomb:
Soy soldado de segunda clase del ejército norteamericano, mi nombre es Melvin Mapple, pero puede llamarme Mel. Llevo más de seis años destinado en Bagdad, desde el principio de esta jodida guerra. Le escribo porque estoy sufriendo como un perro. Necesito un poco de comprensión y sé que usted me comprenderá.
Respóndame. Espero que me escriba pronto.
Melvin Mapple
Bagdad, 18/12/2008…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Viaje de invierno (Amélie Nothomb)

… Cuando paso por el control de seguridad de los aeropuertos, me pongo nervioso, como todo el mundo. Nunca me ha ocurrido que el dichoso bip no se dispare. Por eso siempre me toca el premio completo, unas manos masculinas sobándome de pies a cabeza. Un día no pude evitar decirles: «¿De verdad creen que quiero hacer estallar el avión?»
Mala idea: me obligaron a desnudarme. Esta gente no tiene sentido del humor.
Hoy paso por el control de seguridad y me pongo nervioso. Sé que el dichoso bip va a dispararse y que las manos masculinas van a sobarme de pies a cabeza.
Pero esta vez sí voy a hacer estallar el avión de las 13.30…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Ni de Eva ni de Adán (Amélie Nothomb)

… Me pareció que enseñar francés sería el método más eficaz para aprender japonés. Dejé un anuncio en el tablón del supermercado: «Clases particulares de francés, precio interesante».
Aquella misma noche, sonó el teléfono. Quedamos para el día siguiente, en un café de Omote Sando. No entendí su nombre, él tampoco el mío. Después de colgar, me di cuenta de que no sabía cómo lo reconocería, él tampoco a mí. Y como no se me había ocurrido pedirle su número, ya no tenía remedio…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Diccionario de nombres propios (Amélie Nothomb)

… Lucette llevaba ocho horas de insomnio. En su vientre, el bebé tenía hipo desde la víspera. Cada cuatro o cinco segundos, un gigantesco sobresalto sacudía el cuerpo de aquella chiquilla de diecinueve años que, un año antes, había decidido convertirse en esposa y madre…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Mishima o la visión del vacío (Marguerite Yourcenar)

… Siempre es difícil juzgar a un escritor contemporáneo: carecemos de perspectiva. Y aún es más difícil juzgarlo si pertenece a su civilización que no es la nuestra y con lo cual entran en juego el atractivo del exotismo y la desconfianza ante el exotismo. Estas posibilidades de equívoco aumentan cuando, como ocurre con Yukio Mishima, el escritor ha absorbido ávidamente los elementos de su propia cultura y los de Occidente; y, en consecuencia, lo que para nosotros es normal y lo que para nosotros es extraño se mezclan en cada obra en unas proporciones diferentes y con unos efectos y unos aciertos muy diversos. No obstante, es esa mezcla lo que hace de él, en muchas de sus obras, un auténtico representante de un Japón también violentamente occidentalizado, pero marcado a pesar de todo por algunas características inmutables…

* Traducción: Enrique Sordo
* Editorial: Seix Barral

Las catilinarias (Amélie Nothomb)

… No sabemos nada de nosotros mismos. Creemos que nos habituamos a ser nosotros mismos, pero ocurre lo contrario. Cuantos más años transcurren, menos sabemos quién es esa persona en cuyo nombre hablamos y actuamos.
Pero eso no constituye ningún problema. ¿Qué inconveniente hay en el hecho de vivir la existencia de un desconocido? Quizá sea mejor así. Entérate de quién eres y te cogerás ojeriza…

* Traducción: Ana María Moix y Concha Serra Ramoneda
* Editorial: Circe

Stupeur et tremblements (Amélie Nothomb)

… Monsieur Hareda était le supérieur de monsieur Omachi, qui était le supérieur de mademoiselle Mori. Et moi je n’étais la supérieure de personne.
On pourreit dire les choses autonent.
Jétaos oux ordres de mademoiselle Mari, qui était oux de monsieur Saito, et ansi de suite, avec eatte précision que les ordes pouvaient, en aval, gauter les échelens hiérardiques…

* Editorial: Albin Michel

Estupor y temblores (Amélie Nothomb)

… El señor Haneda era el superior del señor Omochi, que era el superior del señor Saito, que era el superior de la señorita Mori, que era mi superiora. Y yo no era la superiora de nadie.
Podríamos decirlo de otro modo. Yo estaba a las órdenes de la señorita Mori, que estaba a las órdenes del señor Saito, y así sucesivamente, con tal precisión que, siguiendo el escalafón, las órdenes podían ir saltando los niveles jerárquicos.
Así pues, en la compañía Yumimoto yo estaba a las órdenes de todo el mundo…

* Traducción: Sergi Pàmies
* Editorial: Anagrama

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina