… comienzos de libros …
… Dos veces estuve a punto de levantarme. La primera, por acumulación de disgusto conmigo mismo; la segunda, también por acumulación, pero esta vez de agobio, de pesadumbre. Por lo visto, hay recuerdos falsificados y es imposible la certeza. Alguien había dicho, muy cerca de mí, que no había sido yo el niño castigado. Esa revelación me confundió, me predispuso violentamente contra mi pasado, como si yo mismo, sin quererlo, me hubiera engañado, durante más de veinte años, y me descubriera ahora impostor de mi presente…
* Editorial: Debate
… Marsella. La llegada
El 24 de Febrero de 1815, el vigía de Nuestra Señora de la Guarda dio la señal de que se hallaba a la vista el bergartín El Faraón procedente de Esmirna, Trieste y Nápoles. Como suele hacerse en tales casos, salió inmediatamente en su busca un práctico, que pasó por delante del castillo de If y subió a bordo del buque entre la isla de Rión y el cabo Mongión. En un instante, y también como de costumbre, se llenó de curiosos la plataforma del castillo de San Juan, porque en Marsella se daba gran importancia a la llegada de un buque y sobre todo si le sucedía lo que al Faraón, cuyo casco había salido de los astilleros de la antigua Focia y pertenecía a un naviero de la ciudad. [...] Entre los espectadores que se hallaban reunidos en la explanada de San Juan, había uno que parecía más inquieto que los demás y que, no pudiendo contenerse y esperar a que el buque fondeara, saltó a un bote y ordenó que le llevasen al Faraón, al que alcanzó frente al muelle de la Reserva…
* Traducción: E. V.
* Editorial: Debate
… Allá en otros tiempos (y bien buenos tiempos que eran), había una vez una vaquita (¡mu!) que iba por un caminito. Y esta vaquita que iba por un caminito se encontró un niñito muy guapín, al cual le llamaban el nene de la casa…
Éste era el cuento que le contaba su padre. Su padre le miraba a través de un cristal: tenía la cara peluda.
Él era el nene de la casa. La vaquita venía por el caminito donde vivía Betty Byrne: Bettye Byrne vendía trenzas de azúcar al limón…
* Traducción: Dámaso Alonso
* Editorial: Debate