Diálogos con la luna (Hans Christian Andersen)

… ¡Qué extraño! En el mismo momento en que experimento los sentimientos más vivos y profundos, mis manos y mi lengua parecen estar atadas, por lo que no puedo describir ni representar adecuadamente los pensamientos que surgen dentro de mí; y sin embargo soy pintor, mi ojo me lo dice, y todos los que han visto mis dibujos y fantasías dicen lo mismo…

* Traducción: Esteve Serra
* Ilustraciones: (Autor)
* Editorial: Olañeta

El hombre que quería ser culpable (Henrik Stangerup)

… Habían estado casi toda la tarde en la reunión del CA y se sentían bastante cansados. La participación en el CA (Control de la Agresividad) era voluntaria, pero la presión de los demás vecinos del superbloque les había empujado poco a poco a asistir regularmente. No tanto por el temor de verse marginados, sino, más bien, por evitar que aislaran a Jesper en el colegio y en el centro de recreo. Así pues, para aguantar mejor las reuniones, habían acabado por adoptar la técnica de participar en los diversos ejercicios poniendo un interés y convicción exagerados hasta en las sesiones de autocrítica siguientes, que eran, en general, un puro espectáculo que no les afectaba personalmente…

* Traducción: Jesús Pardo Santayana
* Editorial: Tusquets

Nada (Janne Teller)

I

… Nada importa.
Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada.
Eso acabo de descubrirlo.

II

Pierre Anthon dejó la escuela el día que descubrió que no merecía la pena hacer nada puesto que nada tenía sentido.
Los demás nos quedamos…

* Traducción: Carmen Freixanet
* Editorial: Seix Barral

Un oscuro fin de verano (Inger Wolf)

… La planta, blanca y venenosa, se extendía como un abanico por el pecho desnudo de la joven. A la luz incipiente de la mañana, aún espejeaba el rocío en los esbeltos tallos salpicados de rojo, que una ligera brisa agitaba con suavidad. A unos pasos de allí, un setter irlandés levantó la cabeza castaña de entre la hojarasca y olfateó en un intento de distinguir los diferentes olores del bosque. Uno de ellos no acababa de encajar en el entramado de aromas que tan bien conocía, de modo que avanzó vacilante hacia lo que había atraído su atención. La mujer yacía al raso, en medio de un claro que formaba una barrera natural entre las altas hayas y una pequeña parcela ocupada por una densa plantación de pinos. Brazos y piernas se abrían sobre un estrato de hojas caídas, helechos, boletus y balsamina marchita; así, con los ojos vueltos hacia el cielo, parecía soñar despierta…

* Traducción: Blanca Ortiz Ostalé
* Editorial: Alba

Publicado en: Alba, Dinamarca, Inger Wolf. Opina

La sombra y otros cuentos (Hans Christian Andersen)

(LA SOMBRA)

En los países cálidos, ¡allí sí que calienta el sol! La gente llega a parecer de caoba; tanto, que en los países tórridos se convierten en negros…

* Traducción: Alberto Adell
* Ilustraciones: Vilhelm Pedersen
* Editorial: Alianza

Memorias de África (Isak Dinesen)

… Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías…

* Traducción: Bárbara Mc Share y Javier Alfaya
* Editorial: Círculo de Lectores

El festín de Babette (Isak Dinesen)

… En Noruega hay un fiordo -o brazo de mar largo y estrecho entre altas montañas- llamado de Berlevaag. Al pie de las montañas, el pequeño pueblecito de Berlevaag parece de juguete, una construcción de pequeños tacos de madera pintados de gris, amarillo, rosa y muchos otros colores…

* Traducción: Francisco Torres Oliver
* Ilustraciones: Noemí Villamuza
* Editorial: Nórdica

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina