Los Buddenbrook (Thomas Mann)

—¿Cómo era eso? ¿Cómo… era…?
—¡Ay, demonio! ¿Cómo era? C’est la question, ma très chère demoiselle!
La consulesa Buddenbrook, sentada al lado de su suegra en el sofá de líneas rectas, lacado en blanco, tapizado en amarillo claro y adornado con una cabeza de león dorada en lo alto del respaldo, dirigió una mirada a su esposo, instalado junto a ella en un sillón, y salió en ayuda de su hija pequeña, a quien el abuelo sostenía sobre las rodillas, junto a la ventana.
—A ver, Tony—dijo—. «Creo que Dios»…

* Traducción: Isabel García Adánez
* Editorial: Edhasa

Publicado en: Alemania, Edhasa, Thomas Mann. Opina

La vida breve (Juan Carlos Onetti)

—Mundo loco —dijo una vez más la mujer, como remedando, como si lo tradujese.
Yo la oía a través de la pared. Imaginé su boca en movimiento frente al hálito de hielo y fermentación de la heladera o la cortina de varillas tostadas que debía estar rígida entre la tarde y el dormitorio, ensombreciendo el desorden de los muebles recién llegados. Escuché, distraído, las frases intermitentes de la mujer, sin creer en lo que decía…

* Editorial: Edhasa

El Gatopardo (Giuseppe Tomasi di Lampedusa)

«Nunc et in hora mortis nostrae. Amen.»

El rezo cotidiano del rosario había terminado. Durante media hora la serena voz del príncipe había evocado los misterios de dolor; durante media hora otras voces, entremezcladas, habían tejido un rumor ondulante en el que ciertas palabras inusuales: amor, virginidad, muerte, resaltaban como flores de oro; y mientras duró ese rumor el aspecto del salón rococó dio la impresión de haber cambiado; hasta los papagayos cuyas irisadas plumas cubrían la seda del entapizado parecieron intimidarse; y entre las dos ventanas, la blonda y opulenta Magdalena trocó incluso su habitual aire soñador por una contrita expresión de penitencia…

* Traducción: Ricardo Pochtar
* Editorial: Edhasa

La muerte en Venecia / Mario y el mago (Thomas Mann)

(LA MUERTE EN VENECIA)
Gustav Aschenbach -o Von Aschenbach, como se le conocía oficialmente desde su quincuagésimo aniversario- salió de su apartamento de la Pinzregentenstrasse, en Munich, para dar un largo paseo a solas…

* Traducción: Juan José del Solar

(MARIO Y EL MAGO)
De Torre di Venere guardo el recuerdo de una atmósfera desagradable. Había en el ambiente, ya de buen comienzo, irritación, tensión y enojo, y para colmo, se produjo, más tarde, el choque con el terrible Cipolla, nefasto personaje, de impresionante aspecto, en el que parecía tomar cuerpo y concentrarse, amenazadora, toda la malignidad del entorno. El desenlace fue espantoso (posteriormente nos pareció predeterminado por la naturaleza misma de las cosas), y por añadidura, quiso la fatalidad que hasta los niños lo presenciaran. En suma, una lamentable situación, extraña ya de por sí, y que se debía a un malentendido suscitado por las falaces promesas de aquel hombre (en tantos otros aspectos notable). Por suerte no entendieron los niños dónde era que acababa el espectáculo y dónde comenzaba la catástrofe, y se les permitió forjarse la bella ilusión de que todo había sido, simplemente, teatro…

* Traducción: Nicanor Ancochea
* Editorial: Edhasa

Publicado en: Alemania, Edhasa, Thomas Mann. Opina

La isla (Aldous Huxley)

―Atención ―comenzó a llamar de pronto una voz, y fue como si un oboe se hubiese vuelto de pronto capaz de pronunciación articulada―. Atención ―repitió con el mismo tono alto, nasal y monocorde…

* Traducción: Floreal Mazía
* Editorial: Edhasa

Al faro (Virginia Woolf)

―Desde luego, si hace bueno mañana, desde luego ―dijo la señora Ramsay―. Pero habría que levantarse con el alba ―añadió.
A su hijo estas palabras le causaron un gozo extraordinario, como si asegurase que la excursión se llevaría a cabo sin falta y que tan sólo mediaban, pues, una noche oscura y una jornada de mar para poder alcanzar al fin aquel prodigio con el que le parecía haber estado soñando durante toda la vida…

* Traducción: Carmen Martín Gaite
* Editorial: Edhasa

Arsenio Lupin, caballero ladrón (Maurice Leblanc)

… ¡Qué extraño viaje! ¡Y, sin embargo, había comenzado tan bien! Por mi parte, jamás realicé un viaje que se anunciara bajo unos auspicios más venturosos. El Provence es un transatlántico rápido, cómodo y está bajo el mando del más amable de los hombres. A bordo se encontraba reunida la sociedad más selecta. Se establecían relaciones, se organizaban diversiones y pasatiempos. Sentíamos esa extraña impresión de hallarnos separados del mundo, reducidos a nosotros mismos como si nos encontrásemos en una isla desconocida, y obligados, en consecuencia, a acercarnos los unos a los otros.
Y, en efecto, nos acercamos…

* Traducción: Lorenzo Garza
* Editorial: Edhasa

La perla (John Steinbeck)

… Kino despertó antes de que aclarara. Las estrellas brillaban todavía y el día sólo había extendido una tenue capa de luz en la parte más baja del cielo, en el este. Hacía un rato que los gallos cantaban, y los cerdos más madrugadores habían comenzado ya a hurgar incesantemente entre ramitas y trozos de madera, en busca de algo que comer que les hubiese pasado inadvertido. Fuera de la cabaña de paja, entre las tunas, una bandada de pajarillos se estremecía y agitaba frenéticamente las alas…

* Traducción: Horacio Vázquez Rial
* Editorial: Edhasa

Yo, Claudio (Robert Graves)

… Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico Esto-y-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui conocido de mis parientes, amigos y colaboradores como «Claudio el Idiota», o «Ese Claudio», o «Claudio el Tartamudo» o «Cla-Cla-Claudio», o, cuando mucho, como «El pobre tío Claudio», voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida…

* Traducción: Floreal Mazía
* Editorial: Edhasa

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina