Libertad (Jonathan Franzen)

… La noticia sobre Walter Berglund no apareció en la prensa local —Patty y él se habían trasladado a Washington dos años antes, y en Saint Paul ya no contaban para nadie—, pero la aristocracia urbana de Ramsey Hill no era tan leal a su ciudad como para privarse de leer el New York Times

* Traducción: Isabel Ferrer
* Editorial: Salamandra

El Árbol de las Brujas (Ray Bradbury)

… Era un pueblo pequeño junto a un río pequeño y un lago pequeño en un rincón septentrional de un estado del Medio Oeste. No había alrededor tanta espesura como para que no se viera el pueblo. Pero por otro lado tampoco había tanto pueblo como para que no se viera y sintiera y palpara y oliera la espesura. El pueblo estaba lleno de árboles. Y pasto seco y flores muertas ahora que había llegado el otoño. Y muchas cercas para caminar por encima y aceras para patinar y una cañada donde echarse a rodar y llamar a gritos a los del otro lado. Y el pueblo estaba lleno de…
Chicos.
Y era la tarde de la Noche de las Brujas…

* Traducción: Matilde Horne
* Editorial: Minotauro

El lenguaje de las flores (Vanessa Diffenbaugh)

… Pasé ocho años soñando con flores. Los árboles se incendiaban al pasar yo a su lado; los océanos ardían. Un humo azucarado se aposentaba en mi pelo mientras dormía y, cuando me levantaba, el aroma quedaba prendido en la almohada como una nube. Aun así, en cuanto empezó a arder mi colchón, me desperté de golpe. Aquel olor intenso, químico, no tenía nada que ver con el almíbar brumoso de mis sueños; eran tan diferentes como el jazmín indio y el de Carolina, apego y separación. Era imposible confundirlos.
De pie en el centro de la habitación, localicé el origen del incendio. Una pulcra hilera de cerillas de madera bordeaba los pies de la cama. Se iban encendiendo una detrás de otra, formando un cerco llameante por todo el borde ribeteado del colchón. Al verlas arder, sentí un terror desproporcionado en relación con el tamaño de las llamas parpadeantes y, por un instante paralizador, volví a tener diez años y a sentirme desesperada y esperanzada como nunca me había sentido y nunca volvería a sentirme.
Pero el colchón sintético no prendió como habían prendido los cardos a finales de octubre. Sólo humeó un poco y el fuego se apagó.
Ese día cumplía dieciocho años…

* Traducción: Gemma Rovira Ortega
* Editorial: Salamandra

Otra vuelta de tuerca (Henry James)

… La historia nos había hipnotizado. Sentados alrededor del fuego en una mansión vetusta, una noche de Navidad, la historia nos había dejado sin aliento. Al concluir, nadie se atrevió a pronunciar palabra, hasta que alguien observó que era la primera vez que las fuerzas del más allá habían visitado a un niño…

* Traducción: Ramón Buckley
* Editorial: Anaya

La mancha humana (Philip Roth)

… Corría el verano de 1998 cuando mi vecino Coleman Silk, quien, antes de retirarse dos años atrás, fue profesor de lenguas clásicas en la cercana Universidad de Athena durante veintitantos años y, a lo largo de dieciséis de ellos, actuó también como decano de la facultad, me dijo confidencialmente que, a los setenta y un años de edad, tenía relaciones sexuales con una mujer de la limpieza que contaba treinta y cuadro y trabajaba en la universidad…

* Traducción: Jordi Fibla
* Editorial: Alfaguara

Sukkwan Island (David Vann)

… Tu madre y yo teníamos un Morris Mini. Era un coche diminuto, como el coche de un parque de atracciones, y uno de los limpiaparabrisas estaba roto, así que tenía que sacar la mano por la ventanilla para manejarlo. En esa época a tu madre la volvían loca los campos de mostaza, siempre quería que fuésemos a verlos cuando hacía buen día, por todo Davis. Entonces había más campos y menos gente. Pasaba en todo el mundo. Y aquí empezamos la educación en casa. El mundo era al principio un gran campo, y la Tierra era plana. Y todas las bestias vagaban por el campo y no tenían nombre, y cada animal grande se comía al animal más pequeño, y nadie se sentía mal por eso…

* Traducción: Daniel Gascón
* Editorial: Alfabia

Niños en su cumpleaños (Truman Capote)

… Ayer por la tarde, el autobús de las seis atropelló a Miss Bobbit…

* Traducción: Juan Villoro
* Editorial: Nórdica

Valor de ley (Charles Portis)

… A la gente no le parece posible que una muchacha de catorce años abandone su casa en pleno invierno para vengar la muerte de su padre, pero entonces no pareció tan extraño, aunque he de admitir que no era una de esas cosas que ocurren a diario. Yo tenía catorce años recién cumplidos cuando un cobarde que utilizaba el nombre de Tom Chaney disparó contra mi padre en Fort Smith, Arkansas, quitándole la vida, el caballo y ciento cincuenta dólares en efectivo, aparte de dos piezas de oro californiano que llevaba en el cinturón…

* Traducción: Eduardo Mallorquí
* Editorial: DeBolsillo

El vicio de la lectura (Edith Wharton)

… Esa “difusión del conocimiento” que solemos clasificar junto con la calefacción a vapor y el sufragio universal en la categoría de las mejoras modernas, ha causado en forma incidental el surgimiento de una nueva perversión: el vicio de la lectura…

* Traducción: Demetrio Garmendia Guerrero
* Editorial: Verdehalago

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina