Publicado por andromeda el 10 de septiembre de 2011.
―Dragones ―dijo Mollander. Cogió una manzana arrugada del suelo y se la pasó de una mano a otra.
―Lánzala ―le dijo Alleras el Esfinge, apremiante. Sacó una flecha del carcaj y la centró en la cuerda del arco.
―Cuánto me gustaría ver un dragón. ―Roone era el menor de todos, tan sólo un chiquillo regordete al que aún le faltaban dos años para llegar a la edad viril―. No sabéis cuánto me gustaría…
* Traducción: Cristina Macía
* Editorial: Gigamesh
* Serie: Canción de hielo y fuego, n.º 4
Publicado por andromeda el 10 de septiembre de 2011.
… Sus exploradores dothrakis la habían informado de la situación, pero Dany quería verla en persona. Ser Jorah Mormont cabalgó con ella por un bosque de abedules y por un empinado risco de arenisca.
―Ya estamos suficientemente cerca ―le dijo cuando se encontraron en la cima…
* Traducción: Cristina Macía
* Editorial: Gigamesh
* Serie: Canción de hielo y fuego, n.º 3 [tomo 2]
Publicado por ICS el 19 de agosto de 2011.
… La segunda noche que pasaron en el puerto de Bahrein, un oficial del estado mayor del almirante decidió que toda la tripulación del Vincennes merecía, como mínimo, un paquete de cigarrillos gratis por cabeza. El gesto fue bien recibido hasta que en la cantina se terminaron, y después en las máquinas expendedoras, dejando a unos cincuenta soldados y a algunos suboficiales con la sensación de que les escatimaban el único reconocimiento recibido por todo lo que habían pasado. Varios de ellos, bastante borrachos, empezaron a congregarse delante del economato, mientras afirmaban que había que abrirlo para que la promesa se cumpliera. Al percatarse de que se enfrentaba a un problema, el oficial se llevó a Vrieger a un lado, le entregó un sobre con algo de dinero y le dijo que un todoterreno y un conductor lo esperaban en la puerta…
* Traducción: Ismael Attrache Sánchez
* Editorial: Salamandra
Publicado por ICS el 17 de agosto de 2011.
3 de mayo de 1993
Hace varios años que no veo la isla. La última vez fue desde el bote de un amigo, que tuvo la osadía de llegar hasta el extremo más alejado del puerto; la divisé a lo lejos, más allá de la parte resguardada, envuelta en la neblina veraniega, una desaliñada mancha de pintura que destacaba en el cielo.
Hace más de veinte años que no pongo los pies en la isla; sin embargo, Emily afirma (algunas veces en broma, otras en serio) que no está muy segura de que jamás me haya marchado de allí…
* Traducción: María Vía
* Editorial: RBA
Publicado por ICS el 13 de agosto de 2011.
… Some days are just born bad. You know the type. The kind you want to sweep into your palm like spilled salt and toss over your left shoulder, hoping that if you don’t look back nothing worse will happen…
* Editorial: Square Fish / Macmillan
* Serie: The Kronos Chronicles, n.º 2
Publicado por ICS el 28 de julio de 2011.
… El hombre llegó después de las oraciones de la mañana. Se corrió la voz de que había venido alguien, y los chicos de Saint Anthony se daban codazos unos a otros para poder observar mejor la escena cuando lo vieron desenganchar el caballo y llevarlo hasta el abrevadero. La cara del hombre no se podía ver bien, porque llevaba el sombrero tan calado que el ala casi le tocaba la nariz. Ató las riendas al poste, y se quedó allí de pie, dándole palmaditas al caballo en el cuello mientras bebía. El hombre esperó, y los chicos observaron, y cuando por fin la yegua levantó la cabeza vieron cómo el hombre se inclinaba hacia delante, acariciaba el hocico del animal y lo besaba. Luego se limpió los labios con el dorso de la mano, se quitó el sombrero y echó a andar por el patio hacia el convento…
* Traducción: Jesús Zulaika
* Editorial: Anagrama
Publicado por ICS el 24 de junio de 2011.
… Aparte de la expresión neutral que tenía cuando estaba sola, la señora Freeman tenía otras dos, una ansiosa y, la otra, contrariada, que usaba en todas sus relaciones humanas…
* Traducción: Marcelo Covián
* Editorial: Nórdica
Publicado por ICS el 13 de mayo de 2011.
… Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia…
* Traducción: Alfredo Crespo
* Editorial: DeBolsillo
Publicado por ICS el 10 de enero de 2011.
… Había una vez, sobre una colina solitaria, un castillo tenebroso con trece relojes parados en el que vivían un duque frío y agresivo y su sobrina, la princesa Saralinda. Ella era cálida, soplase el viento del norte o del sur, pero él siempre era frío. Tenía las manos tan frías como su sonrisa y casi tanto como su corazón…
* Traducción: Joan Eloi Roca
* Ilustraciones: Marc Simont
* Editorial: Ático de los Libros