¡Menuda bruja! (Eva Ibbotson)

… Que la gente se pelee ya es malo, pero que se peleen las brujas es horrible…

* Traducción: Patricia Antón de Vez
* Editorial: Salamandra

La esmeralda de Kazán (Eva Ibbotson)

… Ellie había entrado en la iglesia por culpa de sus pies. No era precisamente la mejor de las razones para entrar en una iglesia, desde luego, pero a Ellie, que era regordeta y cincuentona, le dolían los pies. Le dolían muchísimo…

* Traducción: Patricia Antón de Vez
* Editorial: Salamandra

El concurso de brujas (Eva Ibbotson)

… En cuanto su hijo llegó al mundo, el señor y la señora Canker supieron que no era como los niños de otras personas.
Para empezar, nació con la dentadura completa, y permanecía durante horas en su cochecito royendo enormes huesos de cordero hasta hacerlos añicos, o les mordía la nariz a las ancianas damas que eran lo bastante idiotas como para besarlo. Por otro lado, aunque berreaba de furia cuando le cambiaban los pañales, en realidad los ojos nunca se le llenaban de lágrimas. Además, y quizá fuera lo más raro de todo, en cuanto lo llevaron a casa desde el hospital y encendieron un buen fuego en el salón, el humo de la chimenea salió en dirección contraria al viento…

* Traducción: Patricia Antón de Vez
* Editorial: Salamandra

Maia se va al Amazonas (Eva Ibbotson)

… Era un buen colegio, uno de los mejores de Londres.
La señorita Banks y su hermana Emily creían que a las niñas había que enseñarles de manera tan cuidadosa y concienzuda como a los niños. Habían comprado tres casas en una plaza tranquila, un lugar agradable con plátanos y palomas obedientes, y habían colocado una placa de latón en la que se leía «Academia Mayfair para jovencitas»; y habían prosperado…

* Traducción: Patricia Antón de Vez
* Editorial: Salamandra

El secreto del andén 13 (Eva Ibbotson)

… Si hoy en día fueras a un colegio y preguntaras a los niños: «¿Qué es un mogote?», probablemente obtendrías respuestas muy tontas. «Un señor con los ojos en el cogote», diría uno. Y otro: «Un camello que va al trote.» Y hasta podrías oír: «Una especie de monigote.»
Pero hubo un tiempo en que no fue así. Hubo una época en que todos los niños del país te habrían respondido que un mogote era un montículo especial, un bulto en la tierra cubierto de hierba, y que en ese bulto había una puerta oculta que se abría de cuando en cuando para mostrar un túnel que llevaba a un mundo completamente distinto…

* Traducción: Patricia Antón de Vez Ayala-Duarte
* Editorial: Salamandra

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina