Una chica en invierno (Philip Larkin)

… Durante la noche había dejado de nevar, pero, como seguía helando y los copos no se derretían, la gente comentaba que aún nevaría más. E incluso cuando la nieve empezó a fundirse, no les quitó la razón, porque no se veía el sol, sino una vasta y única capa de nubes sobre el campo y los bosques. En contraste con la nieve, el cielo era marrón. Sin la nieve, en realidad, la mañana habría parecido un anochecer de enero, pues la luz daba la impresión de surgir directamente de ella…

* Traducción: Marcelo Cohen
* Editorial: Impedimenta

Colegiala (Osamu Dazai)

(LUCIÉRNAGA)

Digan lo que digan, la gente cada día cree menos en mí. Cuando alguien se cruza conmigo inevitablemente me trata con desconfianza. Voy a visitar a alguien a quien echo de menos y tengo ganas de ver y me recibe con una mirada hostil, como si no quisiese que fuese a verlo. Es una situación realmente dolorosa.
Ya no me apetece ir a ningún sitio. Aunque solamente sea para acercarme a los baños públicos que están al lado de casa, elijo momentos como el anochecer. No me apetece que nadie me mire a la cara. Incluso en pleno verano, siento como si el blanco de mi yukata resaltase más de lo normal en la oscuridad del atardecer, como si llamase demasiado la atención…

* Traducción: Ryoko Shiba y Juan Fandiño
* Editorial: Impedimenta

¡Abajo el colejio! (Geoffrey Willans / Ronald Searle)

… Yo soy este, nigel molesworth, el terror de San Custodio que es mi colejio. Es un sitio húmedo y cutre como voy a dejar claro (espero), aunque en realidad todos los colejios son iguales.
En San Custodio hay bastonazos, latín, geografía, historia, mates, geometría, direztores, un perro que vive en el colejio, salchichas misteriosas, mi hermano molesworth-2 y sobretodo profes por todas partes.
Lo único bueno de el colejio son los chicos que son nobles y balientes y no le tienen miedo a nada aunque tanbién hay enpollones, habusones, barbilindos, gordos y palurdos con los que no me queda mas remedio que tratar.
¡En realidad el colejio es un balle de lágrimas!
COMO BERÁS A CONTINUACIÓN…

* Traducción: Jon Bilbao
* Ilustraciones: Ronald Searle
* Editorial: Impedimenta
* Serie: Abajo el colejio, n.º 1

Nostalgia (Mircea Cărtărescu)

(EL MENDÉBIL)

Sueño muchísimo, en colores dementes, tengo en los sueños sensaciones que no busco nunca en la realidad. He anotado cientos de sueños a lo largo de los últimos diez años: algunos se repiten de forma compulsiva y me empujan a las mismas horcas caudinas de la vergüenza, la rabia y la soledad. Por supuesto, dicen que el escritor pierde por cada sueño un lector, que los sueños resultan aburridos en una historia, que no son sino un método anticuado de mise-en-abyme. Pocas veces, es cierto, resulta un sueño interesante para los otros…

* Traducción: Marian Ochoa de Eribe
* Editorial: Impedimenta

El Ruletista (Mircea Cărtărescu)

Concede el consuelo de Israel
A uno que tiene ochenta años y no tiene mañana.

Transcribo aquí (¿para qué?) unos versos de Eliot. En cualquier caso, no como posible lema para uno de mis libros, porque yo no voy a escribir nada nunca más. Y si, a pesar de todo, escribo estas líneas, en absoluto las considero literatura. Ya he escrito suficiente literatura, durante sesenta años no he hecho otra cosa, pero permítaseme ahora, al final del final, un momento de lucidez: todo lo que he escrito después de los treinta años no ha sido más que una penosa impostura. Estoy harto de escribir sin la esperanza de poder superarme algún día, de poder saltar más allá de mi propia sombra. Es cierto que, hasta cierto punto, he sido honesto de la única manera en que puede serlo un artista, es decir, he querido contarlo todo sobre mí, absolutamente todo. Pero la ilusión ha sido más amarga si cabe, dado que la literatura no es el medio adecuado para decir algo real sobre uno mismo…

* Traducción: Marian Ochoa de Eribe
* Editorial: Impedimenta

El solterón (Adalbert Stifter)

… La higuera infecunda fue talada y arrojada al fuego abrasador.
Pero si el jardinero es benévolo y bondadoso, vela cada primavera por sus verdes hojas y favorece el reverdecer del árbol hasta que las hojas van faltando y al fin solamente quedan las secas ramas mirando al cielo. Finalmente el árbol es arrancado y su lugar desaparece en el jardín. Las otras miles de ramas y millones de hojas continúan creciendo y reverdeciendo sin que ninguna pueda decir: he brotado de sus semillas y produciré dulces frutos como aquel árbol…

* Traducción: Carlos d’Ors Führer
* Editorial: Impedimenta

Una oración por Kateřina Horovitzová (Arnošt Lustig)

… El señor Herman Cohen (pertrechado con un pasaporte americano al igual que los otros diecinueve hombres de la sinagoga) hizo llamar a un sastre por medio del señor Brenske. Cuando este se presentó, le hizo el siguiente encargo:
—Me hará un traje a medida para el viaje, ya que como puede ver, el que llevo puesto está prácticamente destrozado. Póngale oficio y estilo, le gratificaré generosamente.
Pronunció aquellas palabras como si se encontrara en San Francisco. En modo alguno se dejó intimidar por la presencia del soldado que había traído al sastre desde el campo de concentración cercano, ni por los guardas apostados en las esquinas del templo…

* Traducción: Patricia Gonzalo de Jesús
* Editorial: Impedimenta

Picnic en Hanging Rock (Joan Lindsay)

… Todos estuvieron de acuerdo en que el día era perfecto para ir de picnic a Hanging Rock…

* Traducción: Pilar Adón
* Editorial: Impedimenta

Flores de verano (Tamiki Hara)

… Nevaba. Delicados copos de nieve en polvo caían desde la mañana. El viajero, que había pasado la noche en la ciudad, fue caminando hasta el río, cautivado por la nieve. El puente de Honkawa se hallaba muy cerca de donde se hospedaba. Hacía mucho tiempo que aquel nombre, Honkawa, no acudía a su mente. Parecía como si los recuerdos de sus años de estudiante de secundaria siguieran impregnando aquel lugar. La nieve en polvo hacía que su vista, ya de por sí fina, se aguzase. Se detuvo en mitad del puente y miró hacia la orilla, en la que avistó un cartel anticuado en el que se podía leer: «Honkawa Manju». De repente tuvo la impresión de que volvía a sumergirse en el fascinante y apacible paisaje de antaño. Mas, de pronto, afloró en su interior un escalofrío que fue incapaz de controlar. En aquel momento de paz perfecta, bajo la nieve, una visión del más espeluznante apocalipsis cristalizó en su mente…

* Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
* Editorial: Impedimenta

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina