Publicado por ICS el 1 de agosto de 2012.
… Mar afuera, la neblina tornaba negros los barcos lejanos. Aun así el día era más claro que el precedente. Podía distinguir las crestas de la península de Izu. El mar de mayo se hallaba tranquilo. El sol era fuerte, apenas había mechones de nubes y el mar estaba azul.
Contra la orilla rompían diminutas ondas. Pero antes de quebrarse había algo de repelente en los colores de ave nocturna de las panzas de las ondas, como si contuvieran todas las variedades desagradables de algas marinas.
El batir del mar, jornada tras jornada, diaria repetición del batir del mar de leche en la leyenda india. Tal vez el mundo no le permitía reposo. Tal vez algo en el mar conjuraba toda la maldad que había en su naturaleza.
La turgencia del mar de mayo, agitando incansable e inquieto sus reflejos, una miríada de diminutos clavos.
Tres aves parecieron trocarse en una en lo alto del cielo. Luego se separaron en desorden. Había algo maravilloso en aquella unión y en aquella separación. Tenía que significar algo aquel llegar, tan juntas que podían sentir el viento agitado por otras alas; y luego, de nuevo, la distancia azul entre ellas…
* Traducción: Guillermo Solana Alonso
* Editorial: Alianza
* Serie: El mar de la fertilidad, n.º 4
Publicado por ICS el 26 de julio de 2012.
… Era la estación de las lluvias en Bangkok. El aire se hallaba saturado de una llovizna constante y tenue y con frecuencia las gotas de agua caían bajo los brillantes rayos del sol. Aquí y allá se veían siempre jirones azules, e incluso cuando las nubes se espesaban con más fuerza en torno del sol, el cielo en toda su extensión era deslumbrantemente azul. Ante la proximidad de un chubasco se tornaba ominosamente oscuro y amenazador. Como un presagio, una sombra envolvería entonces aquella ciudad de tejados bajos, predominantemente verde y punteada de palmeras…
* Traducción: Guillermo Solana Alonso
* Editorial: Alianza
* Serie: El mar de la fertilidad, n.º 3
Publicado por ICS el 22 de julio de 2012.
… Corría el año 1932. Shigekuni Honda tenía treinta y ocho años.
Cuando era aún estudiante de leyes en la Universidad Imperial de Tokio, había aprobado el examen requerido para ocupar cargos administrativos en el Poder Judicial y tras graduarse, se le otorgó una posición como funcionario administrativo auxiliar en el Tribunal del Distrito de Osaka. Desde entonces, Osaka fue su lugar de residencia. En 1929 se le designó juez y en 1931, cuando era ya el más antiguo de los miembros del tribunal colegiado del distrito, fue ascendido, pasando a figurar como el más joven de los miembros del Tribunal de Apelaciones de Osaka…
* Traducción: Pablo Mañé Garzón
* Editorial: Alianza
* Serie: El mar de la fertilidad, n.º 2
Publicado por Fer el 24 de agosto de 2011.
… Perfil de una gran ciudad.
Captamos esta imagen desde las alturas, a través de los ojos de un ave nocturna que vuela muy alto.
En el amplio panorama, la ciudad parece un gigantesco ser vivo. O el conjunto de una multitud de corpúsculos entrelazados. Innumerables vasos sanguíneos se extienden hasta el último rincón de ese cuerpo imposible de definir, transportan la sangre, renuevan sin descanso las células. Envían información nueva y retiran información vieja. Envían consumo nuevo y retiran consumo viejo. Envían contradicciones nuevas y retiran contradicciones viejas…
* Traducción: Lourdes Porta
* Editorial: Tusquets
Publicado por ICS el 13 de agosto de 2011.
… Nevaba. Delicados copos de nieve en polvo caían desde la mañana. El viajero, que había pasado la noche en la ciudad, fue caminando hasta el río, cautivado por la nieve. El puente de Honkawa se hallaba muy cerca de donde se hospedaba. Hacía mucho tiempo que aquel nombre, Honkawa, no acudía a su mente. Parecía como si los recuerdos de sus años de estudiante de secundaria siguieran impregnando aquel lugar. La nieve en polvo hacía que su vista, ya de por sí fina, se aguzase. Se detuvo en mitad del puente y miró hacia la orilla, en la que avistó un cartel anticuado en el que se podía leer: «Honkawa Manju». De repente tuvo la impresión de que volvía a sumergirse en el fascinante y apacible paisaje de antaño. Mas, de pronto, afloró en su interior un escalofrío que fue incapaz de controlar. En aquel momento de paz perfecta, bajo la nieve, una visión del más espeluznante apocalipsis cristalizó en su mente…
* Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
* Editorial: Impedimenta
Publicado por ICS el 13 de agosto de 2011.
… Vi tres fotografías de aquel hombre. La primera podría decirse que era de su infancia, tendría unos diez años. Estaba rodeado de un gran número de mujeres —imagino que serían sus hermanas y primas—, de pie, a la orilla de un estanque de jardín, vestido con un hakama de rayas ralas. Tenía la cabeza inclinada hacia la izquierda unos treinta grados y mostraba una desagradable sonrisa. ¿Desagradable? Tal vez las personas poco sensibles a los asuntos de belleza comentarían con indiferencia: «¡Qué niño tan gracioso!»…
* Traducción: Montse Watkins
* Editorial: Sajalín
Publicado por Fer el 17 de febrero de 2011.
… Cuando sonó el teléfono, estaba en la cocina con una olla de espaguetis al fuego. Iba silbando la obertura de La gazza ladra, de Rossini, al compás de la radio, una emisión en FM. Una música idónea para cocer la pasta…
* Traducción: Lourdes Porta y Junichi Matsuura
* Editorial: Tusquets
Publicado por ICS el 10 de junio de 2009.
… La isla de Utajima sólo tiene unos mil cuatrocientos habitantes, y el perímetro de su costa no llega a los cinco kilómetros.
En dos lugares de la isla los paisajes son de belleza insuperable. Uno es el santuario de Yashino…
* Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla
* Editorial: Alianza
Publicado por ICS el 4 de marzo de 2009.
Carta dirigida por Kawabata Yasunari (Nikaidô 325, Kamakura) a Hiraoka Kimitake, a/c señor Hiraoka Azusa (Ôyama-chô 15, Shibuya-ku, Tokio)
8 de marzo de 1945
Noda me hizo llegar su obra El bosque en flor, lo que le agradezco. Había tenido ocasión de hojear una parte en Bungei Bunka, donde ya me había interesado mucho su estilo, así que me alegro de poder leerlo ahora en su totalidad…
* Traducción: Liliana Ponce
* Editorial: Emecé