Todas las almas (Javier Marías)

… Dos de los tres han muerto desde que me fui de Oxford, y eso me hace pensar, supersticiosamente, que quizá esperaron a que yo llegara y consumiera mi tiempo allí para darme ocasión de conocerlos y para que ahora pueda hablar de ellos…

* Editorial: Alfaguara

El hombre sentimental (Javier Marías)

… «No sé si contaros mis sueños. Son sueños viejos pasados de moda, más propios de un adolescente que de un ciudadano. Son historiados y a la vez precisos, algo despaciosos aunque de gran colorido, como los que podría tener un alma fantasiosa pero en el fondo simple, un alma muy ordenada. Son sueños que acaban cansando un poco, porque quien los sueña despierta siempre antes de su desenlace, como si el impulso onírico quedara agotado en la representación de los pormenores y se desentendiese del resultado, como si la actividad de soñar fuese la única aún ideal y sin objetivo. No conozco, así, el final de mis sueños, y puede ser desconsiderado relatarlos sin estar en condiciones de ofrecer una conclusión ni una enseñanza. Pero a mí me parecen imaginativos y muy intensos. Lo único que puedo añadir en mi descargo es que escribo desde esa forma de duración —ese lugar de mi eternidad— que me ha elegido»…

* Editorial: Alfaguara

Los dominios del lobo (Javier Marías)

… La familia Taeger, compuesta por tres hijos —Milton, Edward y Arthur—, una hija —Elaine—, el abuelo Rudolph, la tía Mansfield y el señor y la señora Taeger, empezó a derrumbarse en 1922, cuando vivía en Pittsburgh, Pennsylvania…

* Editorial: Alfaguara

Travesía del horizonte (Javier Marías)

… Aún no sé si sus intenciones eran, como él manifestaba con demasiada reiteración, puramente románticas, o si bien todo aquel artificio respondía a un postrer esfuerzo por restablecer su menguada reputación de intrépido aventurero; o bien, incluso -aunque no creo que así fuera- si se debía a las vulgares ofertas de alguna institución científica. Bien es verdad que los que nos vimos envueltos en ello nos dejamos convencer con excesiva facilidad por su entusiasmo, y hasta me atrevería a decir, aunque me cueste confesarlo a la vista de los resultados, que cuando surgieron los primeros inconvenientes, todavía en tierra, y se habló de abandonar lo que aún no era más que un proyecto, fuimos nosotros, y no los oportunistas hombres de ciencia que amparados por las autoridades ya se nos habían agregado, quienes más empeño pusimos en superarlos y más insistimos en que, a pesar de las adversidades y aun en las peores condiciones, debíamos zarpar…

* Editorial: Anagrama

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina