A la caza del amor (Nancy Mitford)

… Existe una fotografía de la tía Sadie y sus seis hijos sentados alrededor de una mesa del té en Alcoleigh. La mesa está colocada, como estaba entonces, como sigue estando y como siempre estará, delante de un enorme hogar de leña. Encima de la repisa y claramente visible en la fotografía cuelga una pala de zapador con la que, en 1915, tío Mathew había matado a golpes a ocho alemanes, uno tras otro, mientras salían de un refugio subterráneo; aparece todavía cubierta de sangre y cabellos, y de niños siempre nos había fascinado…

* Traducción: Ana Alcaina
* Editorial: Libros del Asteroide

Los vagabundos de la cosecha (John Steinbeck)

… En esta época del año, cuando llega el tiempo de la cosecha a los inmensos campos de California -las uvas hinchadas, las ciruelas, las manzanas, las lechugas y ese algodón que tan rápido madura-, nuestras carreteras se convierten en un hervidero de temporeros itinerantes, esa masa informe de braceros nómadas golpeados por la pobreza a los que el hambre y el miedo al hambre empujan de campo en campo, de cosecha en cosecha, de un extremo a otro de California, hasta Oregón y algunas regiones del Estado de Washington. Pero es California el Estado que recibe y necesita a más de estos nuevos vagabundos. El propósito de esta serie de artículos es el de presentar un breve estudio de estos vagabundos. Por el Estado vagan al menos 150.000 emigrantes sin hogar, un ejército lo suficientemente numeroso como para que todos los habitantes de California se interesen por él…

* Traducción: Marta Alcaraz Burgueño
* Editorial: Libros del Asteroide

Coral Glynn (Peter Cameron)

… Aquella primavera, la de 1950, había sido especialmente húmeda.
En Hart House se inundó toda una zona al fondo del jardín y se formó una charca poco profunda donde los azafranes asomaban animosos sus cabezuelas, como niños temblando de frío en una clase de natación. La gravilla clara en los senderos del jardín se había vuelto verde, cada piedrecita envuelta en una capa húmeda y transparente de cieno, y no podía uno sentarse en los dos bancos de cemento que flanqueaban la puerta que daba al río sin descolocar primero a los caracoles y babosas adheridos a ellos.
La humedad excesiva del jardín no le preocupaba a nadie en Hart House, salvo a la nueva enfermera, que había llegado el jueves y que, las dos tardes que hizo más o menos buen tiempo, había intentado sentarse fuera un rato, lejos de la tensión y la enfermedad que reinaban en la casa…

* Traducción: Patricia Antón
* Editorial: Libros del Asteroide

Algún día este dolor te será útil (Peter Cameron)

Jueves, 24 de julio de 2003

Casualmente, el día que mi hermana Gillian decidió que en lo sucesivo pronunciaría su nombre con g fuerte fue el mismo día que regresó mi madre, demasiado pronto y sola, de su luna de miel…

* Traducción: Jordi Fibla
* Editorial: Libros del Asteroide

Los inquilinos de Moonbloom (Edward Lewis Wallant)

… Atado poco menos que de pies y manos por el cable del teléfono, Norman era víctima de su propia tendencia a andarse por las ramas, aunque cuando por fin se anclaba en alguna actividad daba en sosegarse. La voz de su hermano era un disco tocado a menos revoluciones de las precisas que innecesariamente le recordaba con insistencia quién era…

* Traducción: Miguel Martínez-Lage
* Editorial: Libros del Asteroide

El quinto en discordia (Robertson Davies)

… Mi relación con la señora Dempster, que duraría toda la vida, empezó exactamente a las 5:58 de la tarde del 27 de diciembre de 1908, momento en el cual yo contaba diez años y siete meses de edad…

* Traducción: Natalia Cervera
* Editorial: Libros del Asteroide

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina