Cuentos desde el reino peligroso (J. R. R. Tolkien)

(ROVERANDOM)

Había una vez un perrito llamado Rover. Era muy pequeño y muy joven, pues de lo contrario se habría portado mejor; y era muy feliz jugando al sol en el jardín con una pelota amarilla, si nunca hubiera hecho lo que hizo. No todos los hombres viejos con los pantalones rotos son malos: uno son hombres de huesos y botellas y tienen sus perritos; y otros son jardineros; y algunos, muy pocos, son brujos que vagabundean como si estuvieran de fiesta, buscando algo que hacer. El que ahora entra en la historia era un brujo. Llegó a pie por el sendero del jardín, vestido con una vieja y andrajosa chaqueta, con una pipa en la boca y un viejo sombrero verde en la cabeza…

* Traducción: Julio César Santoyo, José M. Santamaría, Ramón Ibero, Luis Doménech, Eduardo Segura, Estela Gutiérrez y la lista Tolkien
* Ilustraciones: Alan Lee
* Editorial: Minotauro

El Árbol de las Brujas (Ray Bradbury)

… Era un pueblo pequeño junto a un río pequeño y un lago pequeño en un rincón septentrional de un estado del Medio Oeste. No había alrededor tanta espesura como para que no se viera el pueblo. Pero por otro lado tampoco había tanto pueblo como para que no se viera y sintiera y palpara y oliera la espesura. El pueblo estaba lleno de árboles. Y pasto seco y flores muertas ahora que había llegado el otoño. Y muchas cercas para caminar por encima y aceras para patinar y una cañada donde echarse a rodar y llamar a gritos a los del otro lado. Y el pueblo estaba lleno de…
Chicos.
Y era la tarde de la Noche de las Brujas…

* Traducción: Matilde Horne
* Editorial: Minotauro

La naranja mecánica (Anthony Burgess)

-¿Y ahora qué pasa, eh?
Estábamos yo, Alex, y mis tres drugos, Pete, Georgie y el Lerdo, que realmente era lerdo, sentados en el bar lácteo Korova, exprimiéndonos los rasudoques y decidiendo qué podríamos hacer esa noche, en un invierno oscuro, helado y bastardo aunque seco. El bar lácteo Korova era un mesto donde servían leche-plus, y quizás ustedes, oh hermanos míos, han olvidado cómo eran esos mestos, pues las cosas cambian tan scorro en estos días, y todos olvidan tan rápido, aparte de que tampoco se leen mucho los diarios. Bueno, allí vendían leche con algo más. No tenían permiso para vender alcohol, pero en ese tiempo no había ninguna ley que prohibiese las nuevas vesches que acostumbraban meter en el viejo moloco, de modo que se podía pitearlo con velocet o synthemesco o drencrom o una o dos vesches más que te daban unos buenos, tranquilos y joroschós quince minutos admirando a Bogo y el Coro Celestial de Ángeles y Santos en el zapato izquierdo, mientras las luces te estallaban en el mosco. O podías pitear leche con cuchillos como decíamos, que te avivaba y preparaba para una piojosa una-menos-veinte, y eso era lo que estábamos piteando la noche que empieza mi historia…

* Traducción: Aníbal Leal
* Editorial: Minotauro

Un mago de Terramar / Las tumbas de Atuan (Ursula K. Le Guin)

… La isla de Gont, una montaña solitaria que se alza más de mil metros por encima del tormentoso Mar del Nordeste, es una famosa comarca de magos…

* Traducción: Matilde Horne
* Editorial: Minotauro
* Serie: Historias de Terramar, n.º 1

El Señor de los Anillos III. El Retorno del Rey (J. R. R. Tolkien)

… Pippin miró fuera amparado en la capa de Gandalf. No sabía si estaba despierto o si dormía, dentro aún de ese sueño vertiginoso que lo había arrebujado desde el comienzo de la cabalgata. El mundo oscuro se deslizaba veloz, y el viento le canturreaba en los oídos. No veía nada más que estrellas fugitivas, y lejos a la derecha desfilaban las montañas del sur como sombras extendidas contra el cielo. Despierto sólo a medias, trató de echar cuentas sobre las jornadas y el tiempo del viaje, pero todo lo que le venía a la memoria era nebuloso e impreciso.
Luego de una primera etapa a una velocidad terrible y sin un solo alto, había visto al alba un resplandor dorado y pálido, y luego llegaron a la ciudad silenciosa y a la gran casa desierta en la cresta de una colina. Y apenas habían tenido tiempo de refugiarse en ella cuando la sombra alada surcó otra vez el cielo, y todos se habían estremecido de horror…

* Traducción: Matilde Horne y Luis Domènech
* Editorial: Minotauro
* Serie: El señor de los anillos, n.º 3

El Señor de los Anillos II. Las Dos Torres (J. R. R. Tolkien)

… Aragorn trepó rápidamente por la colina. De vez en cuando se inclinaba hasta el suelo. Los hobbits tienen el paso leve y no dejan huellas fáciles de leer, ni siquiera para un Montaraz, pero no lejos de la cima un manantial cruzaba el sendero, y Aragorn vio en la tierra húmeda lo que estaba buscando…

* Traducción: Matilde Horne y Luis Domènech
* Editorial: Minotauro
* Serie: El señor de los anillos, n.º 2

El Señor de los Anillos I. La Comunidad del Anillo (J. R. R. Tolkien)

… Cuando el señor Bilbo Bolsón de Bolsón Cerrado anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños centesimodecimoprimero con una fiesta de especial magnificencia, hubo muchos comentarios y excitación en Hobitton.
Bilbo era muy rico y muy peculiar, y había sido el asombro de la Comarca durante sesenta años, desde su memorable desaparición e inesperado regreso. Las riquezas que había traído de aquellos viajes se habían convertido en leyenda local, y era creencia común, contra todo lo que pudieran decir los viejos, que en la colina de Bolsón Cerrado había muchos túneles atiborrados de tesoros. Como si esto no fuera suficiente para darle fama, el prolongado vigor del señor Bolsón era la maravilla de la Comarca. El tiempo pasaba, pero parecía afectarlo muy poco…

* Traducción: Luis Domènech
* Editorial: Minotauro
* Serie: El señor de los anillos, n.º 1

El hobbit (J. R. R. Tolkien)

… En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad…

* Traducción: Manuel Figueroa
* Editorial: Minotauro

El Silmarillion (J. R. R. Tolkien)

(AINULINDALË
La música de los Ainur)

… En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes de que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de música; y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno sólo entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión más profunda, y crecían en unisonancia y armonía…

* Traducción: Rubén Masera y Luis Domènech
* Editorial: Minotauro

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina