Retrato de Baroja con abrigo (Jesús Marchamalo)

… Tenía Baroja un gato, negro como el de los cuentos de brujas, y dos abrigos. Uno oscuro, de paño, de diario, algo raído, y otro que guardaba en el armario, gris, para las ocasiones especiales. Con él y con un pañuelo de seda blanco al cuello, como el de un aviador de biplano, grabó un día para el cine; los pasillos de la casa cruzados de cables y las habitaciones cubiertas de esa luz homicida de los focos. ¿Todo esto consumirá mucha electricidad, no?, preguntaba con persistente racanería…

* Ilustraciones: Antonio Santos
* Editorial: Nórdica

Una humilde propuesta (Jonathan Swift)

… Hay cierto asunto que provoca un sentimiento de melancolía en aquellos que caminan por esta gran ciudad o que viajan por el país y se manifiesta cuando se encuentran los caminos, las calles y las puertas de las posadas plagadas de mendigos del sexo femenino, con tres, cuatro o seis hijos vestidos, todos ellos, con harapos e importunando a cada viajero para conseguir una limosna…

* Traducción: María José Chuliá García
* Ilustraciones: Raquel Marín
* Editorial: Nórdica

Los Watson (Jane Austen)

… En D., una localidad de Surrey, iba a celebrarse el primer baile de invierno el martes 13 de octubre, y todo el mundo esperaba que fuera muy señalado. De forma confidencial, se hizo circular una larga lista de familias del condado cuya asistencia se daba por segura, y había grandes esperanzas de que incluso los Osborne hicieran acto de presencia. Después, claro está, vino la invitación de los Edwards a los Watson. Los Edwards eran gente pudiente, vivían en la ciudad y tenían carruaje propio. Los Watson vivían en un pueblo a cinco kilómetros de distancia, eran pobres y carecían de coche cerrado. Y, durante los meses de invierno, siempre que se había celebrado algún baile en el lugar, los Edwards solían invitar a los Watson a cambiarse de ropa, cenar y dormir en su casa antes de emprender el camino de vuelta…

* Traducción: Íñigo Jáuregui
* Ilustraciones: Sara Morante
* Editorial: Nórdica

(CARTA DE ADELBERT VON CHAMISSO A JULIUS EDUARD HITZIG)
Tú, que no olvidas a nadie, te acordarás aún de un tal Peter Schlemihl, al que en años pasados viste en mi casa algunas veces, un joven de largas piernas, que era considerado torpe por ser desmañado y perezoso por su lentitud…

(…)

Después de una feliz travesía marítima, que para mí sin embargo resultó muy incómoda, por fin llegamos a puerto. Una vez que el bote me hubo dejado en tierra, cargué mis pequeñas pertenencias en el hombro y, abriéndome paso por entre la multitud pululante, me dirigí a la casa más humilde y próxima, frente a la cual colgaba un anuncio. Pedí una habitación y el mozo, midiéndome con la mirada, me condujo hasta la buhardilla. Hice que me trajera agua fresca y le pedí que me indicara exactamente dónde podía encontrar al señor Thomas John.
—Antes de llegar a la Puerta del Norte, la primera finca a mano derecha, una casa grande y nueva, de mármol rojo y blanco y con muchas columnas…

* Traducción: Ulrike Michael-Valdés y Hernán Valdés
* Ilustraciones: Agustín Comotto
* Editorial: Nórdica

Niños en su cumpleaños (Truman Capote)

… Ayer por la tarde, el autobús de las seis atropelló a Miss Bobbit…

* Traducción: Juan Villoro
* Editorial: Nórdica

Caperucita Roja (Perrault, Grimm y Tieck)

… Había una vez una niña de pueblo, la más bonita que hubieseis visto; su madre estaba loca con ella, y su abuela más loca todavía. Esta buena mujer encargó para ella una caperuza roja que le sentaba tan bien que todos la llamaban Caperucita Roja…

* Traducción: Luis Alberto de Cuenca
* Autores: Charles Perrault, Jacob y Wilhelm Grimm, Ludwig Tieck
* Ilustradores: Agustín Comotto, Marta Gómez-Pintado, Ana Juan, Alicia Martínez, Verónica Moretta, Elena Odriozola, Luis Scafati, Noemí Villamuza, Javier Zabala
* Editorial: Nórdica

La buena gente del campo (Flannery O’Connor)

… Aparte de la expresión neutral que tenía cuando estaba sola, la señora Freeman tenía otras dos, una ansiosa y, la otra, contrariada, que usaba en todas sus relaciones humanas…

* Traducción: Marcelo Covián
* Editorial: Nórdica

¿Cuánta tierra necesita un hombre? (Lev Tolstói)

… Una hermana mayor fue al campo a visitar a su hermana menor. La mayor vivía en la ciudad y estaba casada con un comerciante; la menor, mujer de un campesino, residía en la aldea. Las hermanas bebieron té y charlaron. La mayor empezó a alabar las ventajas de vivir en la ciudad, comentando qué espaciosa y limpia era su casa, qué bien vestidos iban, qué elegantes prendas lucían sus hijos, cuántas cosas buenas comían y bebían, cómo iba en carroza, acudía al teatro e iba de paseo.
La menor, sintiéndose ofendida, empezó a menospreciar la vida de los comerciantes y a ponderar la de los campesinos…

* Traducción: Víctor Gallego
* Ilustraciones: Elena Odriozola
* Editorial: Nórdica

Publicado en: Lev Tolstói, Nórdica, Rusia. Opina

El capote (Nikolái Gógol)

… En el departamento… pero será mejor no nombrarlo. No hay gente más susceptible que los funcionarios, oficiales, oficinistas y, en general, todos los servidores públicos. En los tiempos que corren, cada particular considera que si se toca a su persona se ofende al conjunto de la sociedad. Corre el rumor de que hace poco un capitán de policía de no sé qué ciudad presentó un informe en el que exponía sin ambages que se estaba perdiendo el respeto a las leyes y que hasta su venerable título se pronunciaba sin ninguna consideración. Y como prueba adjuntaba una voluminosísima obra de corte novelesco en la que, cada diez páginas, aparecía un capitán de policía, a veces en un estado de completa embriaguez. En resumidas cuentas, para evitar disgustos, designaremos el departamento en cuestión simplemente como cierto departamento. Así pues, en cierto departamento trabajaba un funcionario

* Traducción: Víctor Gallego
* Ilustraciones: Noemí Villamuza
* Editorial: Nórdica

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina