(LAS CUATRO DE LA MADRUGADA)

Hora de la noche al día.
Hora de un costado al otro.
Hora para treintañeros.

Hora acicalada para el canto del gallo.
Hora en que la tierra niega nuestros nombres.
Hora en que el viento sopla desde los astros extintos.
Hora de y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada.

Hora vacía.
Sorda, estéril.
Fondo de todas las horas.

Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada.
Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada,

habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco,
si es que tenemos que seguir viviendo.

* Traducción: Gerardo Beltrán
* Editorial: Hiperión
* ¿Bilingüe?: No, sólo traducción [español]

Una temporada en Venecia (Wlodzimierz Odojewski)

… Se pregunta cuándo oyó hablar de Venecia por primera vez. Y constata que nunca ha sido capaz de averiguarlo. Ni ahora, ni tampoco el día en que le comunicaron que su viaje a Venecia se había cancelado…

* Traducción: Katarzyna Olszewska Sonnenberg
* Editorial: Minúscula

El castillo alto (Stanislaw Lem)

… ¿RECUERDAS EL INVENTARIO DE COSAS MISTERIOSAS que los liliputienses encontraron en los bolsillos de Gulliver? Entre ellas había un peine que podía usarse de valla, un enorme reloj de bolsillo que emitía un molesto sonido a intervalos regulares, y muchos otros objetos de uso incierto. Una vez yo también fui liliputiense…

* Traducción: Andrzej Kovalski
* Editorial: Funambulista

El cuaderno de Rutka (Rutka Laskier)

19 de enero de 1943

Aún no me hago a la idea de que ya estamos en 1943 y de que han pasado cuatro años desde que comenzó este infierno. Los días transcurren deprisa; cada uno parece idéntico al anterior. Cada jornada lleva consigo el mismo tedio glacial y asfixiante…

* Traducción: Joanna Bardzinska y José Miguel Pallarés
* Editorial: Suma de letras

El hospital de la transfiguración (Stanislaw Lem)

… El tren paró en Nieczawy solo un momento. Disimuladamente, Stefan se abrió paso a empujones entre la multitud hasta alcanzar las puertas, saltó justo cuando resopló la locomotora y al instante oyó el estrépito de las ruedas a sus espaldas. Durante una hora había estado tan preocupado por bajarse allí, que se había olvidado del objetivo mismo de su viaje. Y, por fin, respirando un aire tan puro que después de la mala ventilación que había en el tren le resultaba cortante, caminaba con paso inseguro, con los ojos entrecerrados por el sol, liberado e indefenso al mismo tiempo, como si acabara de despertar de un sueño profundo…

* Traducción: Joanna Bardzińska
* Editorial: Impedimenta

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina