Caramelo verde (Fernando Ampuero)

… En esos días me echaron del trabajo y lo primero que hice fue pararme en una esquina. Elegí una esquina cualquiera, todavía rumiando la cólera por lo que me había pasado, y hasta imaginé que aquello sería mi futuro, quedarme en el aire…

* Editorial: Seix Barral

París era una fiesta (Ernest Hemingway)

… Para colmo, el mal tiempo. Se nos echaba encima en un solo día, al acabarse el otoño. Teníamos que cerrar las ventanas de noche por la lluvia, y el viento frío arrancaba las hojas a los árboles de la Place Contrescarpe. Las hojas se pudrían de lluvia por el suelo, y el viento arrojaba lluvias al gran autobús verde en la parada de término, y el Café des Amateurs se llenaba y el calor y el humo de dentro empañaban los cristales. Era un café tristón y mala sombra, y allí se agolpaban los borrachos del barrio y yo me guardaba de entrar porque olía a cuerpo sucio y la borrachera olía a acre. Los hombres y mujeres que frecuentaban el Amateurs andaban bebidos casi siempre, o sea siempre que el dinero les alcanzaba; generalmente pedían vino, litros o medios litros…

* Traducción: Gabriel Ferrater
* Editorial: Seix Barral

Intemperie (Jesús Carrasco)

… Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban y, como si de grillos se tratara, intentó ubicar a cada hombre dentro de los límites del olivar. Berreos como jaras calcinadas. Tumbado sobre un costado, su cuerpo en forma de zeta se encajaba en el hoyo sin dejarle apenas espacio para moverse. Los brazos envolviendo las rodillas o sirviendo de almohada, y tan sólo una mínima hornacina para el morral de las provisiones. Había dispuesto una tapadera de varas de poda sobre dos ramas gruesas que hacían las veces de vigas. Tensó el cuello y dejó suspendida la cabeza para poder escuchar con mayor claridad y, entrecerrando los ojos, aguzó el oído en busca de la voz que le había obligado a huir…

* Editorial: Seix Barral

El honor perdido de Katharina Blum (Heinrich Böll)

… El informe que sigue se basa en algunas fuentes secundarias y en tres principales, que se nombran al principio una vez, pero que más tarde no se vuelven a mencionar. Las fuentes principales son atestados policíacos, el abogado doctor Hubert Blorna y el fiscal Peter Hach, compañero de estudios del anterior, quien —de manera confidencial, se entiende— completó el sumario, añadiendo ciertas actuaciones de la autoridad y los resultados de diversas pesquisas. Huelga subrayar que este trabajo tuvo carácter extraoficial, y que sus conclusiones se destinaron exclusivamente a uso privado, porque al fiscal le llegaba al alma el disgusto de su amigo Blorna. Éste no encontraba una explicación para todo lo ocurrido y, a pesar de ello, «si lo analizaba bien, no le parecía inexplicable, sino más bien lógico». El caso de Katharina Blum, en vista de la actitud de la acusada y de la difícil posición de su defensor, doctor Blorna, aparecerá, de todos modos, más o menos ficticio, y ciertas pequeñas incorrecciones, como las que cometió Hach, resultan comprensibles e incluso disculpables…

* Traducción: Helene Katendahl
* Editorial: Seix Barral

Cómo estar solo (Jonathan Franzen)

(UNAS PALABRAS SOBRE ESTE LIBRO)
Mi tercera novela, Las correcciones, en la que trabajé durante muchos años, fue publicada una semana antes de que se desplomasen las torres del World Trade Center. Hubo un momento en que pareció que las voces del ego y del comercio debían guardar silencio; un momento en que querías, en frase de Nick Carraway, que «el mundo fuese uniforme y observara una especie de atención moral para siempre». Sin embargo, los negocios son los negocios. Veintiocho horas después de la calamidad, yo estaba de nuevo concediendo entrevistas…

(EL CEREBRO DE MI PADRE)
Esto es un recuerdo. Una mañana nublada de febrero de 1996, recibí por correo de mi madre, en St. Louis, un paquete de San Valentín que contenía una romántica tarjeta de felicitación de color rosa, dos Goodbars de cien gramos, un corazón hueco, en filigrana roja, colgado de una lazada de hilo y un ejemplar de un informe neuropatológico sobre la autopsia del cerebro de mi padre…

* Traducción: Jaime Zulaika
* Editorial: Seix Barral

HHhH (Laurent Binet)

… Gabčík, como se llama, es un personaje que ha existido de verdad. ¿Acaso ha oído de fuera, tras los postigos de un piso a oscuras, donde está solo y tumbado encima de un estrecho jergón, acaso ha escuchado el chirrido tan familiar de los tranvías de Praga? Quiero creer que sí. Como conozco bien Praga, no me es difícil imaginar el número del tranvía (aunque tal vez haya cambiado), ni su itinerario, ni siquiera el lugar desde el que, tras los postigos cerrados, Gabčík, en la cama, espera, piensa y escucha. Estamos en Praga, en la esquina de Vyšehradska con Trojička. El tranvía número 18 (o el 22) se ha detenido delante del Jardín Botánico. Estamos concretamente en 1942…

* Traducción: Adolfo García Ortega
* Editorial: Seix Barral

Tetrammeron (José Carlos Somoza)

… Este libro es una caja de color caoba con una cerradura dorada en el centro.
Dentro de ella hay muchas cajas más. Es posible que quieras abrirlas todas en este mismo instante. Si lo haces, llegarás a la última antes de tiempo y verás su interior.
Pero debo advertirte algo: eso, sin estar preparado, puede ser peligroso.
La caja final se halla al final porque debe abrirse después de haber examinado cuidadosamente todas las anteriores. No digas luego que no te avisé.
Ahora, toma la llave de la caja color caoba y ábrela.
En su interior, otra, esta vez de marfil, adornada con delicadas filigranas. Sobre la tapa, un nombre: «Soledad»…

* Editorial: Seix Barral

Nada (Janne Teller)

I

… Nada importa.
Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada.
Eso acabo de descubrirlo.

II

Pierre Anthon dejó la escuela el día que descubrió que no merecía la pena hacer nada puesto que nada tenía sentido.
Los demás nos quedamos…

* Traducción: Carmen Freixanet
* Editorial: Seix Barral

Mishima o la visión del vacío (Marguerite Yourcenar)

… Siempre es difícil juzgar a un escritor contemporáneo: carecemos de perspectiva. Y aún es más difícil juzgarlo si pertenece a su civilización que no es la nuestra y con lo cual entran en juego el atractivo del exotismo y la desconfianza ante el exotismo. Estas posibilidades de equívoco aumentan cuando, como ocurre con Yukio Mishima, el escritor ha absorbido ávidamente los elementos de su propia cultura y los de Occidente; y, en consecuencia, lo que para nosotros es normal y lo que para nosotros es extraño se mezclan en cada obra en unas proporciones diferentes y con unos efectos y unos aciertos muy diversos. No obstante, es esa mezcla lo que hace de él, en muchas de sus obras, un auténtico representante de un Japón también violentamente occidentalizado, pero marcado a pesar de todo por algunas características inmutables…

* Traducción: Enrique Sordo
* Editorial: Seix Barral

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina