El lenguaje de las flores (Vanessa Diffenbaugh)

… Pasé ocho años soñando con flores. Los árboles se incendiaban al pasar yo a su lado; los océanos ardían. Un humo azucarado se aposentaba en mi pelo mientras dormía y, cuando me levantaba, el aroma quedaba prendido en la almohada como una nube. Aun así, en cuanto empezó a arder mi colchón, me desperté de golpe. Aquel olor intenso, químico, no tenía nada que ver con el almíbar brumoso de mis sueños; eran tan diferentes como el jazmín indio y el de Carolina, apego y separación. Era imposible confundirlos.
De pie en el centro de la habitación, localicé el origen del incendio. Una pulcra hilera de cerillas de madera bordeaba los pies de la cama. Se iban encendiendo una detrás de otra, formando un cerco llameante por todo el borde ribeteado del colchón. Al verlas arder, sentí un terror desproporcionado en relación con el tamaño de las llamas parpadeantes y, por un instante paralizador, volví a tener diez años y a sentirme desesperada y esperanzada como nunca me había sentido y nunca volvería a sentirme.
Pero el colchón sintético no prendió como habían prendido los cardos a finales de octubre. Sólo humeó un poco y el fuego se apagó.
Ese día cumplía dieciocho años…

* Traducción: Gemma Rovira Ortega
* Editorial: Salamandra

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina