La corrupción de un ángel (Yukio Mishima)

… Mar afuera, la neblina tornaba negros los barcos lejanos. Aun así el día era más claro que el precedente. Podía distinguir las crestas de la península de Izu. El mar de mayo se hallaba tranquilo. El sol era fuerte, apenas había mechones de nubes y el mar estaba azul.
Contra la orilla rompían diminutas ondas. Pero antes de quebrarse había algo de repelente en los colores de ave nocturna de las panzas de las ondas, como si contuvieran todas las variedades desagradables de algas marinas.
El batir del mar, jornada tras jornada, diaria repetición del batir del mar de leche en la leyenda india. Tal vez el mundo no le permitía reposo. Tal vez algo en el mar conjuraba toda la maldad que había en su naturaleza.
La turgencia del mar de mayo, agitando incansable e inquieto sus reflejos, una miríada de diminutos clavos.
Tres aves parecieron trocarse en una en lo alto del cielo. Luego se separaron en desorden. Había algo maravilloso en aquella unión y en aquella separación. Tenía que significar algo aquel llegar, tan juntas que podían sentir el viento agitado por otras alas; y luego, de nuevo, la distancia azul entre ellas…

* Traducción: Guillermo Solana Alonso
* Editorial: Alianza
* Serie: El mar de la fertilidad, n.º 4

Publicado en: Alianza, Japón, Yukio Mishima. Opina

El Templo del Alba (Yukio Mishima)

… Era la estación de las lluvias en Bangkok. El aire se hallaba saturado de una llovizna constante y tenue y con frecuencia las gotas de agua caían bajo los brillantes rayos del sol. Aquí y allá se veían siempre jirones azules, e incluso cuando las nubes se espesaban con más fuerza en torno del sol, el cielo en toda su extensión era deslumbrantemente azul. Ante la proximidad de un chubasco se tornaba ominosamente oscuro y amenazador. Como un presagio, una sombra envolvería entonces aquella ciudad de tejados bajos, predominantemente verde y punteada de palmeras…

* Traducción: Guillermo Solana Alonso
* Editorial: Alianza
* Serie: El mar de la fertilidad, n.º 3

Publicado en: Alianza, Japón, Yukio Mishima. Opina

Caballos desbocados (Yukio Mishima)

… Corría el año 1932. Shigekuni Honda tenía treinta y ocho años.
Cuando era aún estudiante de leyes en la Universidad Imperial de Tokio, había aprobado el examen requerido para ocupar cargos administrativos en el Poder Judicial y tras graduarse, se le otorgó una posición como funcionario administrativo auxiliar en el Tribunal del Distrito de Osaka. Desde entonces, Osaka fue su lugar de residencia. En 1929 se le designó juez y en 1931, cuando era ya el más antiguo de los miembros del tribunal colegiado del distrito, fue ascendido, pasando a figurar como el más joven de los miembros del Tribunal de Apelaciones de Osaka…

* Traducción: Pablo Mañé Garzón
* Editorial: Alianza
* Serie: El mar de la fertilidad, n.º 2

Publicado en: Alianza, Japón, Yukio Mishima. Opina

El rumor del oleaje (Yukio Mishima)

… La isla de Utajima sólo tiene unos mil cuatrocientos habitantes, y el perímetro de su costa no llega a los cinco kilómetros.
En dos lugares de la isla los paisajes son de belleza insuperable. Uno es el santuario de Yashino…

* Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla
* Editorial: Alianza

Publicado en: Alianza, Japón, Yukio Mishima. Opina

Carta dirigida por Kawabata Yasunari (Nikaidô 325, Kamakura) a Hiraoka Kimitake, a/c señor Hiraoka Azusa (Ôyama-chô 15, Shibuya-ku, Tokio)

8 de marzo de 1945

Noda me hizo llegar su obra El bosque en flor, lo que le agradezco. Había tenido ocasión de hojear una parte en Bungei Bunka, donde ya me había interesado mucho su estilo, así que me alegro de poder leerlo ahora en su totalidad…

* Traducción: Liliana Ponce
* Editorial: Emecé

Mishima o la visión del vacío (Marguerite Yourcenar)

… Siempre es difícil juzgar a un escritor contemporáneo: carecemos de perspectiva. Y aún es más difícil juzgarlo si pertenece a su civilización que no es la nuestra y con lo cual entran en juego el atractivo del exotismo y la desconfianza ante el exotismo. Estas posibilidades de equívoco aumentan cuando, como ocurre con Yukio Mishima, el escritor ha absorbido ávidamente los elementos de su propia cultura y los de Occidente; y, en consecuencia, lo que para nosotros es normal y lo que para nosotros es extraño se mezclan en cada obra en unas proporciones diferentes y con unos efectos y unos aciertos muy diversos. No obstante, es esa mezcla lo que hace de él, en muchas de sus obras, un auténtico representante de un Japón también violentamente occidentalizado, pero marcado a pesar de todo por algunas características inmutables…

* Traducción: Enrique Sordo
* Editorial: Seix Barral

Sed de amor (Yukio Mishima)

… Aquel día, Etsuko fue a los almacenes Hankyu y compró dos pares de calcetines de lana. Un par de color azul y otro marrón. Eran unos calcetines sencillos, lisos y sin adornos…

* Traducción: Ricardo Domingo
* Editorial: Alianza

Publicado en: Alianza, Japón, Yukio Mishima. Opina

Confesiones de una máscara (Yukio Mishima)

… Durante muchos años afirmé que podía recordar cosas que había visto en el instante de mi nacimiento…

* Traducción: Andrés Bosch
* Editorial: Espasa Calpe

El marino que perdió la gracia del mar (Yukio Mishima)

—Que duermas bien, cariño.
La madre de Noboru salió del cuarto del chico y cerró la puerta con llave. ¿Cuál sería su reacción en caso de incendio? En primer lugar, lo sacaría de allí: se había hecho esa promesa. Pero ¿y si el calor retorcía la puerta de madera o la pintura obstruía el ojo de la cerradura?…

* Traducción: Jesús Zulaika
* Editorial: Alianza

Publicado en: Alianza, Japón, Yukio Mishima. Opina

Gente de letras

Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina