Eleazar (Michel Tournier)

… El niño pastor veía desplegarse, procedente del océano, al oeste, una ola inmensa de bruma suave y plateada. Sabía que la tarde iba a ser sombría y que nadie turbaría su soledad. No tenía miedo, pero sentía que se deslizaba hacia un abismo de melancolía. Transcurrió un tiempo impreciso. Luego, la campana lejana de Athenry desgranó una música argentina y triste, deshilachada por la brisa marina.
Eleazar conocía tan bien como su lengua materna el idioma tosco y balbuciente de las campanas. Lo que oía no era ni el ángelus, ni un aire alegre de fiesta. Era un toque de difuntos, el repique para un funeral. No tenía miedo a la muerte. Sólo el adulto, sólidamente enraizado en la tierra viva, teme el desgarramiento de una desaparición inesperada e injusta. El niño y el viejo flotan sin asideros en la superficie de la existencia y la abandonan sin sufrimiento…

* Traducción: José Luis López Muñoz
* Editorial: Alfaguara

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Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

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