La caverna de las ideas (José Carlos Somoza)

… El cadáver se hallaba tendido sobre la fragilidad de unas parihuelas de abedul. El torso y el vientre eran un amasijo de reventones y desgarros florecidos de sangre cuajada y tierra reseca, aunque la cabeza y los brazos presentaban mejor aspecto. Un soldado había apartado los mantos que lo cubrían para que Aschilos pudiera examinarlo, y los curiosos se habían acercado, al principio con timidez, después en gran número, formando un círculo alrededor del macabro despojo. El frío erizaba la piel azul de la Noche, y el Bóreas hacía ondular la cabellera dorada de las antorchas, los oscuros bordes de las clámides y la espesa crin del casco de los soldados. El Silencio tenía los ojos abiertos: las miradas estaban pendientes de la terrible exploración de Aschilos, que, con gestos de comadrona, separaba los labios de las heridas o hundía los dedos en las espantosas cavidades con la pulcra atención con que un lector desliza su índice por los grafitos de un papiro, todo bajo la luz tenue de una lámpara que su esclavo le acercaba, protegiéndola con la mano de los zarpazos del viento…

* Editorial: Alfaguara

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Ésta es una recopilación de comienzos de libros, tanto clásicos como contemporáneos, seleccionados según nuestros gustos. Esperamos que coincidáis con ellos en al menos un 90%.

Atentamente...

Fer, Paula, Xavier e Irina